Como cada año, desde mi lugar como cuenta de fútbol, aprovecho esta fecha para recordar la historia de Leopoldo Luque durante la última dictadura en Argentina.
"Cuando empecé a caminar para el descampado, en mi cabeza solo esperaba el sonido del disparo, el ¡puum! que me matara", eso contó Leopoldo Jacinto Luque. Secuestrado en 1979 por la FFAA de la dictadura.
Le sacaron todo lo que tenia encima, le robaron el auto y lo amenazaron de muerte, cuando semanas antes habia acompañado a las abuelas y madres de Plaza de Mayo a pedir respuestas por sus familiares desaparecidos.
Si se atentó así contra un jugador de semejante calibre, imaginen lo que hacían con los chicos que militaban en centros de estudiantes o en sus barrios.
No importa el número exacto, lo que importa es que nunca más se tienen que usar las fuerzas del estado para desaparecer civiles, torturarlos, secuestrarlos y amenazarlos. Discutirlo es negarlo. Memoria, verdad y justicia.
La mejor escena del Eternauta. Suenan la campana para salvar al grupo, los cascarudos corren a la iglesia, suena Credo de Mercedes Sosa, el Rengo se fuma un pucho con la Monja y se sacrifican por el bien común. Piel de gallina, orgulloso de ser argentino.
Decirle “feminazis” a las feministas siempre ha sido de rancios odiosos y pendejos, pero ahora que los conservadores abiertamente se juntan con nazis es además tremendamente hipócrita.