Los pajaritos escuché cantar y viniste a mi con carcajadas que inundaron mi casa. De manera cálida me preguntaste si había comido y yo te respondí
-"¿Usted, abuelita, ya comió?"
Pero ya no estabas, y de todas formas te respondí:
-Si, pero ya nada sabe igual
No sabía que amar era esto.
Volver a costumbres viejas, que los pesares se sostienen entre ellos, que la felicidad finita es acaudalada y entre brotes psicóticos hay una insipida soledad vanagloriada que se muestra en un espejo ya no roto.
Soy yo