En las relaciones todo el mundo comete errores y hace daño porque es humano. Y el problema es no asumir los fallos, no escuchar, no ceder y, por tanto, no cambiar. Los vínculos sanos son un verdadero desafío porque requieren de la valentía suficiente para sostener el malestar de mostrarte imperfecto. Y de evitar decir “soy así” como excusa vacía