Y si... ¿Y si después de quitarme las cadenas no soy el dragón de los Edwards que esperan que sea? Mi aspecto es grotesco por años de torturas...
-Apreto sus propias manos entre sí intentando que Raphael no las viera temblando, el viaje al ducado Edwards se le estaba haciendo
No puedo... soy el peor dragón que a existido... da asco verme transformada con todas esas cicatrices...
-Si al menos sus cicatrices hubieran sido por luchar... pero eran a causar de largos años de tortura, sentía asco de si misma en esa forma.-
Lo serás y no porque nadie espere nada, lo harás por tu propia voluntad Adele...
Y yo estaré de tu lado.
— Si rostro solo podía cambiar de frialdad a amorosa solo con ella—
-Ella solo escuchaba en silencio, con tan solo hablar de sus padres Adele sentía un nudo en la garganta y como las lágrimas amenazaban con salie de sus ojos.-
Nunca podré ser el dragón que todos esperan...
Ahí demasiadas cartas de tus padres y los míos hablando de ti, de todo lo que sentían cuando te veían, del inmenso amor que te procesaban y que sabían que tanto ellos como casi todos los ducados tendrían que sufrir perdidas, el dragón de Calixta era el más sabio de todos.
No mucho lady Adele, hace bastante que nuestro compromiso se canceló y mi padre buscaba un remplazo...
Pensé en ver cómo se encontraba, no tenga miedo de mi yo conocí a alguien cuando volví de la guerra.
Ya se que no fue mi culpa pero... me habría gustado pasar más tiempo con ellos, era mi padre quien debía enseñarme a controlar al dragón e incluso me decía como me enseñaría a volar e iríamos juntos...
-Dejó escapar un suspiró, lo echaba demasiado en falta a sus padres
No fue tu culpa nacer, tus padres te amaban, hasta su ultimo momento ellos intentaron que tú por encima de todas las cosas sobreviviera.
— Le explico, pues se encontraron cartas del padre de Adele en el despacho ducal del padre de Raphael —
Cuando leas esas cartas lo +
Ya te dije que no volvi por voluntad propia y que me obligaron mis padres, recuerda que mientras yo no esté completa me pueden controlar a su voluntad.
-Aun sentada en el carruaje Adele seguía nerviosa, aunque sabía bien que haría era la primera vez por fin se quitaría las cadenas.-
Aunque me lo digas no es tan fácil...
— Ambos caminaron hasta el carruaje y luego la ayudo a subir, esbozo una sonrisa traviesa.—
Calmate, todo está preparado para que todo ocurra sin incidentes.