@melania0880@MariaCorinaYA@LuisOlavarrieta Excelente análisis de una entrevista con grandes expectativas, ante el momento que vivimos los venezolanos...la confianza será nuestro mayor valor
Acabo de terminar el reportaje de The New Yorker sobre @MariaCorinaYA y hubo una frase que, para mí, resume años de lo que muchos hemos venido diciendo.
“Venezuela no es una dictadura convencional. Es una estructura criminal.”
Por eso nunca entendí a quienes insistían en analizar lo que pasa en Venezuela como si esto fuera una democracia con problemas.
No. Hace mucho dejó de ser eso.
Y una estructura criminal no se sostiene solo con quienes están en Miraflores.
También necesita a los que se disfrazan de oposición mientras le compran tiempo al régimen. A los que normalizan lo inaceptable. A los que por dinero, negocios, acceso o conveniencia deciden mirar para otro lado. A los que maquillan la realidad desde un micrófono, una cámara o una cuenta con cientos de miles de seguidores.
Porque toda estructura criminal necesita colaboradores. Unos activos. Otros por omisión. Pero colaboradores al fin.
Y mientras unos hablaban de “convivencia”, “normalización” o “pasar la página”, había venezolanos presos, torturados, asesinados y millones obligados a abandonar su país.
Lo más duro de esa frase es que obliga a replantearse todo.
Porque si el problema nunca fue solo una dictadura, entonces tampoco bastaba con combatirla como si lo fuera.
Y quizá ahí está una de las mayores lecciones que nos deja todo este tiempo.
👉El mayor logro de esa estructura criminal no fue solo robarse un país. Fue convencer a demasiada gente de que podía convivirse con ella.
https://t.co/bOl0rf0iKB
Mensaje de Carlos Azuaje para @Dinorahfiguera
“Me dirijo a la Dip. Dinorah Figuera para que evalúe la incorporación del preso político y representante de vente venezuela, el Dr. @PerkinsRocha , quien aún permanece con un grillete en su casa por cárcel.
Cabe destacar que en las negociaciones en el reino de Noruega, ellos exigieron como punto de honor la incorporación de Alex Saab testaferro de maduro, quien para ese entonces se encontraba en una cárcel de estados unidos.
Atte Carlos Azuaje”
En rueda de prensa, el Coordinador Nacional de Organización del partido (@HenryAlviarez ), en compañía de la estructura del municipio metropolitano de San Cristóbal, reafirmó el compromiso de seguir fortaleciendo la organización ciudadana y articulando esfuerzos de cara a los desafíos que vienen.
Unidad, estructura y determinación para avanzar hacia la Venezuela que todos merecemos. 🇻🇪
#SanCristóbal #Organización
“El régimen reciclado es el reducto y la cúspide de ese aparato delincuencial que secuestró a la República. Queda evidenciado que el gobierno de Washington no protege a los responsables de esos desmanes que se vienen cometiendo dentro y fuera del territorio nacional, desde que fueron organizados con el estandarte de “Brisa Bolivariana”, que tenía como despropósito generar desajustes en territorios extranjeros, llegando a desafiar a las autoridades de los Estados Unidos.
Ante esa corporación de la tiranía, la reserva moral de los venezolanos nunca se quebró: seguimos de pie, denunciando al mundo esta corporación mafiosa y labrando el camino para rescatar la justicia, la dignidad y la verdadera paz de nuestra nación.”
https://t.co/JZI74Q3oF5
@alcaldeledezma@salvemoschacao No hay dudas que el poder en Venezuela estaba en Miraflores y en la cárcel de Tocoron, que la intervención extranjera logró demostrar lo que Venezuela y los venezolanos sabíamos, que se ocultaba con la complicidad del alacranato y de muchos Zapateros.
@melania0880 Excelente análisis Melania, nuestra Venezuela está tan destruida que amerita la unión de todas las fuerzas para reconstruirla ...La democracia plena nos espera...
Es diferente que los políticos se subordinen al país a que el país se subordine a la política.
Yo creo que en #Venezuela ocurre el segundo caso.
Los políticos creen que el país es su explotación, su encomienda, su parcela. No ven el país, ven el poder y los privilegios del poder.
El interinato es la medida.
🧵¿𝐃𝐨́𝐧𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐚́ 𝐦𝐢 𝐡𝐢𝐣𝐨?
Ayer me metí en cama tras enterarme de la noticia de Víctor Hugo y no dejaba de pensar en la señora Carmen… ni en todo lo perverso que hay detrás de esta historia.
La señora Carmen tiene 82 años. Durante meses apareció en entrevistas y medios con una foto en las manos preguntando algo tan básico como devastador: “¿Dónde está mi hijo?”. Víctor Hugo Quero Navas tenía 51 años y fue detenido el 3 de enero de 2025 por funcionarios de la DGCIM. Según denuncias de familiares y organizaciones como Foro Penal, 𝐥𝐨 𝐚𝐜𝐮𝐬𝐚𝐫𝐨𝐧 𝐝𝐞 𝐭𝐞𝐫𝐫𝐨𝐫𝐢𝐬𝐦𝐨, 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐩𝐢𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐲 𝐭𝐫𝐚𝐢𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐚 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐭𝐫𝐢𝐚. El comodín favorito del régimen cuando necesita fabricar enemigos.
Y desde ese momento comenzó el infierno para Carmen: cárceles, tribunales, horas esperando respuestas, funcionarios diciendo “aquí no está”, mandándola al Rodeo y luego negándolo. Meses caminando con una foto en la mano mientras el Estado le negaba algo tan humano como saber si su hijo seguía vivo.
𝐘 𝐯𝐞𝐫𝐥𝐚 𝐡𝐚𝐛𝐥𝐚𝐫 𝐝𝐞𝐬𝐭𝐫𝐮𝐲𝐞. Porque Carmen no estaba haciendo política. No estaba buscando fama. Estaba buscando a su hijo.
Mientras millones de venezolanos veían a esa señora recorrer lugares pidiendo respuestas, el Estado ya sabía algo que ella no: Víctor Hugo estaba muerto.
Y aquí es donde esta historia deja de ser cruel para convertirse en monstruosa.
Porque ahora aparece un comunicado oficial diciendo que Víctor Hugo falleció el 24 de julio de 2025 a las 11:25 de la mañana por una “insuficiencia respiratoria aguda secundaria a tromboembolismo pulmonar”. Pero además aseguran que fue enterrado porque “ningún familiar apareció”.
¿𝐍𝐢𝐧𝐠𝐮́𝐧 𝐟𝐚𝐦𝐢𝐥𝐢𝐚𝐫 𝐚𝐩𝐚𝐫𝐞𝐜𝐢𝐨́?
Mientras su madre llevaba meses recorriendo cárceles y medios preguntando por él.
Mientras seguía mostrando su foto.
Mientras seguía hablando de su hijo en presente porque nadie tuvo la humanidad mínima de decirle la verdad.
Y para colmo, la propia versión oficial tiene contradicciones. Porque en la supuesta fotografía de la tumba aparece otra fecha distinta: 27 de julio, no 24.
Entonces uno ya ni siquiera sabe qué parte de toda esta historia es más macabra: si la desaparición, el silencio, la manipulación o el intento improvisado de taparlo después.
¿Entienden el nivel de perversión que hay que tener para sostener una mentira así durante meses?
Porque esto ya no es solamente abuso de poder. Esto es sadismo. Es jugar con el dolor humano como si fuese un trámite administrativo.
Y entonces inevitablemente pienso en Jorge Rodríguez diciendo: “𝐒𝐮𝐩𝐞́𝐫𝐚𝐥𝐨, 𝐩𝐞𝐫𝐝𝐨́𝐧𝐚𝐧𝐨𝐬 𝐲 𝐯𝐞𝐧𝐭𝐞”.
Qué frase tan obscena cuando uno piensa en Carmen.
Porque claro… para ellos todo es “supéralo”.
𝐒𝐮𝐩𝐞́𝐫𝐚𝐥𝐨 si desaparecieron a tu hijo.
𝐒𝐮𝐩𝐞́𝐫𝐚𝐥𝐨 si enterraron a alguien sin avisarte.
𝐒𝐮𝐩𝐞́𝐫𝐚𝐥𝐨 si cruzaste una selva huyendo.
𝐒𝐮𝐩𝐞́𝐫𝐚𝐥𝐨 si llevas años lejos de tu familia.
Y después viene el “𝐩𝐞𝐫𝐝𝐨́𝐧𝐚𝐧𝐨𝐬”.
¿𝐏𝐞𝐫𝐝𝐨𝐧𝐚𝐫𝐥𝐨𝐬 𝐪𝐮𝐞́ 𝐞𝐱𝐚𝐜𝐭𝐚𝐦𝐞𝐧𝐭𝐞?
¿Las desapariciones?
¿Las madres buscando hijos en cárceles y morgues?
¿La destrucción emocional de un país entero?
Y rematan con el “𝐯𝐞𝐧𝐭𝐞”, como si Venezuela fuera una fiesta que ellos arruinaron y ahora pretendieran volver a inaugurar con globos y propaganda.
Después de destruirle la vida a millones de personas, 𝐚𝐡𝐨𝐫𝐚 𝐭𝐚𝐦𝐛𝐢𝐞́𝐧 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐞𝐧 𝐝𝐞𝐜𝐢𝐝𝐢𝐫 𝐜𝐮𝐚́𝐧𝐭𝐨 𝐭𝐢𝐞𝐦𝐩𝐨 𝐭𝐞𝐧𝐞𝐦𝐨𝐬 𝐩𝐞𝐫𝐦𝐢𝐭𝐢𝐝𝐨 𝐬𝐮𝐟𝐫𝐢𝐫.
Y uno entiende algo viendo a Carmen: el chavismo no solamente destruyó Venezuela. También destruyó la capacidad de esta gente de sentir empatía. Porque para hacerle esto a una madre hay que estar completamente vacío por dentro.
Y lo más aterrador de todo es entender que mientras Carmen lloraba buscando respuestas, del otro lado había gente que ya sabía la verdad… y decidió callar.
Eso no es política.
Eso es maldad.
#LosHilosDeMelania
Hoy me desperté con una joya jurídica versión chavismo premium: Delcy Rodríguez dice que la ley de amnistía “llegó a su fin”. Así, sin anestesia. Como si estuviera hablando de una promoción de supermercado que venció el domingo.
Y yo me pregunto, genuinamente: ¿en qué artículo decía que esa ley tenía fecha de caducidad? ¿En letra chiquita? ¿Al lado de “consumir preferiblemente antes de…”?
Porque no, las leyes no funcionan así. No “se acaban” porque alguien lo anuncie frente a un micrófono. Las leyes se derogan, se sustituyen o se anulan mediante mecanismos claros. Pero claro, estamos hablando de un sistema donde el derecho es más decorativo que vinculante.
Entonces no, no es que la ley “llegó a su fin”. Es que decidieron políticamente pasarle por encima. Que es distinto… pero aquí lo venden como si fuera lo mismo.
Y mientras tanto, más de 400 presos políticos siguen tras las rejas. Y miles de personas que fueron “beneficiadas” con esa amnistía siguen sin libertad plena, con medidas, amenazas o simplemente esperando que no les cambien las reglas otra vez. Porque ese es el verdadero mensaje: aquí nada es estable, todo depende del humor del poder.
Lo más absurdo no es la declaración en sí. Es la normalización. Que pretendan que el país acepte que los derechos funcionan como un interruptor: hoy te los doy, mañana te los quito, y pasado mañana te explico que en realidad nunca fueron tuyos.
Y no, esto no es torpeza ni ignorancia jurídica. Es diseño. Es un sistema donde la ley no es un límite al poder, sino una herramienta del poder. Algo que se usa, se estira o se descarta según convenga.
Al final, lo que están diciendo sin decirlo es bastante simple: aquí la justicia no es un principio, es una opción. Y siempre, casualmente, la opción del que manda
@melania0880 El relato más hermoso y real de todo lo acontecido en Madrid este 18, nos une aún más como venezolanos y nos anima a seguir en la lucha por nuestra Libertad y Democracia Plena...gracias Melania por reunirnos con tus palabras en torno a María Corina y a tantos venezolanos ...
𝐌𝐚𝐝𝐫𝐢𝐝, 𝐚 𝐥𝐚 𝐯𝐞𝐧𝐞𝐳𝐨𝐥𝐚𝐧𝐚: 𝐥𝐨 𝐪𝐮𝐞 𝐯𝐢𝐯𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐞𝐧 𝐒𝐨𝐥
Hay ciudades que se visitan. Y hay ciudades que, de repente, se convierten en otra cosa.
𝐀𝐲𝐞𝐫, 𝐌𝐚𝐝𝐫𝐢𝐝 𝐟𝐮𝐞 𝐕𝐞𝐧𝐞𝐳𝐮𝐞𝐥𝐚.
Desde que llegué en la mañana a Puerta del Sol, algo ya se movía en el ambiente. Eran apenas las 10:30, los equipos se instalaban, los coordinadores iban y venían, y ya había gente. No mucha, pero suficiente para sentirlo: esa energía conocida que no es ruido ni silencio. 𝐄𝐬 𝐢𝐥𝐮𝐬𝐢𝐨́𝐧.
Horas después, en un encuentro más cercano, ver a @MariaCorinaYA de frente confirma algo: no es solo lo que dice, es cómo está. Cómo se acerca, cómo abraza, cómo se detiene, especialmente con los niños. Lo de los niños no es un detalle menor: los mira distinto, les sonríe distinto, los sostiene como si en ese gesto también estuviera el país que quiere reconstruir.
De ahí salimos con el tiempo justo, cruzando una ciudad que decidió arder bajo un sol implacable. El calor era pesado, incómodo, de esos que agotan antes de llegar. Pero nada preparaba para lo que venía.
Sol no estaba lleno. Estaba desbordado.
No era solo la plaza: eran las calles laterales, los accesos, cada rincón tomado por gente. Se habla de más de 350.000 personas, pero la cifra se queda corta cuando intentas atravesarla. Llegar a nuestro punto fue, literalmente, una odisea. Y aun así, nadie se quejaba.
La gente estaba de pie, bajo un calor insoportable, apretada, muchas veces sin ver bien la tarima. Algunos distinguían una pantalla lejana. Otros, ni eso. Pero ahí estaban. Porque no se trataba de ver, sino de estar.
Había venezolanos de todas partes: Galicia, Valencia, Barcelona, Alicante, Tenerife, Murcia, Madrid. También gente de Italia, Austria, Suecia, Francia. Y, como siempre, cubanos acompañando, entendiendo lo que significa sostener la esperanza cuando parece imposible.
Pero lo más impresionante no era de dónde venían. Era cómo estaban. Caras de emoción, sonrisas con nostalgia, ojos brillando… y otros llenos de lágrimas.
En medio de todo, algo era evidente: no había diferencias. Políticos, periodistas, creadores, gente conocida… daba igual. Todo eso se diluía. Nadie era más que nadie. No había jerarquías ni distancias. No existía el “yo soy” frente al “tú eres”.
Éramos todos lo mismo: venezolanos. Y eso, aunque suene simple, hoy es raro.
También fue un día de encuentros. De esos que no se planean pero importan. Personas que se acercaban a saludar, a dar un beso, a decir “te sigo”, “te leo”, “gracias”. Gente de redes, de lejos, gente que uno reconoce sin haber visto nunca. Me habría gustado detenerme más, hablar con todos, abrazarlos con calma. No fue posible. Era demasiado. Pero queda la sensación de que nos volveremos a encontrar, aquí o donde toque.
𝐘 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐨́ 𝐞𝐥 𝐦𝐨𝐦𝐞𝐧𝐭𝐨.
Cuando María Corina sube a la tarima, lo primero que hace no es hablar. Pide espacio, pide a su seguridad que se aparten un poco, porque quiere ver a la gente. A todos. Ese gesto dice más que cualquier consigna.
Después vinieron las palabras. Y con ellas, algo imposible de fingir. La emoción se volvió colectiva. Mirabas a un lado y alguien lloraba. Al otro, también. Hombres, mujeres, jóvenes, mayores. Sin edad, sin filtro. Solo una sensación compartida: estar viviendo algo esperado durante mucho tiempo.
“Vamos a volver”, se repetía. Y por un momento, no sonaba a deseo, sino a certeza.
Eso es lo que cuesta explicar a quien no es venezolano. No sabemos sentir a medias. Somos intensos, cercanos, ruidosos, sí… pero profundamente humanos.
Y ayer, Madrid se vivió así. #𝐀L𝐚V𝐞𝐧𝐞𝐳𝐨𝐥𝐚𝐧𝐚.
Con calor, caos, desorden, abrazos, lágrimas… y también con algo que durante años ha sido difícil sostener: 𝐅𝐄.
Porque, más allá de cifras o discursos, lo que pasó en Sol fue un recordatorio de quiénes somos, de todo lo que hemos resistido y, sobre todo, de que todavía contra todo pronóstico, 𝐬𝐞𝐠𝐮𝐢𝐦𝐨𝐬 𝐜𝐫𝐞𝐲𝐞𝐧𝐝𝐨.
#LosHilosDeMelania
Sería más fácil para el régimen permitirles manifestar e incluso montarles una buena tarima a pocos metros de Miraflores. Y escuchar sus demandas.
Pero no. Se impone la lógica "diosdiabolica" de la represión insensata. Con eso, son ellos los que calientan la calle.
Creo que necesitan traductores democráticos.
La paz de vivir: Una carta de Navidad por la libertad, la justicia y el reencuentro
Hoy, mientras las luces de Navidad intentan abrirse paso en los hogares de Venezuela, nuestro hogar está incompleto. La sombra de una celda injusta se proyecta sobre nuestra mesa, pero no logra apagar mi voz. Escribo estas líneas no solo como la esposa de Enrique Márquez, sino como una mujer venezolana cuya voz se suma al cansancio profundo de millones que, como yo, anhelan algo tan sencillo y a la vez tan sagrado: la paz de vivir.
Nuestra Venezuela ha quedado atrapada en una confrontación que nos ha robado demasiado. Durante años, el poder se ha usado como un muro para dividir, cuando debió ser un puente para encontrarnos. Duele que la política, nacida para servir, se haya desviado hasta convertirse, en ocasiones, en instrumento de persecución y castigo. Pero el poder que se usa para silenciar no engrandece a nadie; solo degrada a quien lo ejerce.
Escuchar a un país exhausto del conflicto no es signo de debilidad: es un acto de coraje y humanidad. Los venezolanos no pedimos imposibles. Pedimos vivir con dignidad. Pedimos, simplemente vivir. Pedimos que el respeto y el entendimiento dejen de ser consignas repetidas y se conviertan, por fin, en una experiencia cotidiana.
La libertad de Enrique, como la de tantos hombres y mujeres hoy tras las rejas por sus ideas o por su compromiso político, no debería ser una ficha de negociación, sino un punto de partida para el reencuentro nacional. En medio de tanto dolor, la liberación de los presos políticos sería el primer gesto sincero hacia una paz que no se decreta ni se impone, sino que se construye con voluntad, con justicia y con verdad.
No puede haber Navidad plena mientras una silla esté vacía en la mesa por razones de conciencia. A pesar de la tristeza, hoy elijo hablar desde la esperanza. Esta tierra está llena de venezolanos de bien, en cada barrio, en cada pueblo, dentro y fuera del país. Somos una nación herida, sí, pero también profundamente buena. Estoy convencida de que lo mejor de nosotros siempre terminará imponiéndose, porque esa es nuestra esencia como pueblo.
A todas las familias venezolanas; a las que hoy tienen la dicha de abrazarse y a las que, como la mía, esperan con fe ese abrazo libre que la injusticia ha postergado: Feliz Navidad. Que el espíritu de esta fecha nos devuelva la sensibilidad para sentir el dolor ajeno como propio y la valentía para caminar hacia el reencuentro.
Por la libertad.
Por la justicia.
Por la vida.
Feliz Navidad para todos.
Para absolutamente todos.
Sonia Lugo de Márquez.
Nuestra Catalina Ramos hoy cumple 4 meses privada injustamente de libertad
Exigimos su libertad plena y la de todos los Presos Políticos 🇻🇪
#FreeCatalinaRamos