Dicen que hace falta desorientarse, una y otra vez, para saber quién eres.
Y sobre todo, encontrar ese punto cardinal dónde todos soñamos con llegar.
Y allí, aprender de tus errores, asustar a tus miedos y disfrutar con tus locuras.
No olviden el tremendo privilegio que es estar sanos, tener trabajo y comida, no lo minimicen, ni lo pierdan de vista nunca, y sobre todo, agradezcan por ello.