Sylvia Plath en una carta:
«Septiembre... Siento que me debo un breve respiro de ocio y no tener prisas. No puedo enfrentar la realidad muerta. Quiero días lluviosos, linternas y cien lunas enredadas en hojas oscuras, música derramando y resonando aún dentro de mi cabeza».
El exceso de burocracia, la infantilización de la Educación, el desprecio hacia la labor docente, la falta de recursos, la masificación de las aulas, la permisividad en los procesos de evaluación y una legislación farragosa, muy alejada de la realidad, están matando a la escuela.
Dizque "aunque a FECODE no le guste". Del colegio donde usted se gradúo, por ejemplo, tampoco le enseñaron a argumentar y supongo que fue privado.
Si busca evidencias para privatizar la educación pública, a través del sistema de concesiones, tiene que demostrar que la calidad de la educación mejoraría con esa privatización. Ya sabemos que eso es una falacia y un discurso antisindical.
Irónicamente, los que acusan a Fecode del colapso en las pruebas PISA confirman que la estadística aplica para los adultos. Nula comprensión de lectura, incapacidad de leer un gráfico y conectar diferentes números
Por cosas como las que ocurren con Briceño es que uno de profe debe ser muy comprensivo y darle oportunidad a los niños y formarlos en empatía y en pensamiento crítico. Después crecen resentidos con la educación y con aspiraciones de plata fácil.
Ojalá y en el debate sobre educación invitaran a gente que realmente sabe de educación. Ahora invitan a Carol Borda a decir que el asunto es ideología de género.
@LuiferGonzalez9 Quiero entender desde cuándo FECODE plantea los lineamientos curriculares y dónde los puedo encontrar como autores y en qué parte están las directrices que FECODE tiene planteadas en relación al adoctrinamiento que hacen.
Es claro que estos politiquitos que se creen eminencias en educación no saben algo tan básico como que tener de referencia un promedio ignorando otro tipo de medidas como la desviación en otras variables NO DICE NADA.
Maldito FECODE se tiró a estas nuevas generaciones incluso en países europeos 🙃
En serio, hay cosas que criticarle a FECODE y no son las que están usando los expertos educadores de derecha que tanto critican la educación pública.
@lopezjosedaniel Claro, porque es fecode quien asigna el presupuesto para recursos tecnológicos y los que organizan los tiempos de los colegios para tener estos diálogos entre maestros para crear estrategias de impacto, ¿cierto?
Vergonzosos resultados de Colombia en las pruebas PISA
Colombia necesita evaluación docente por resultados, más colegios en concesión, voucher educativo y en general una modificación al modelo tradicional de educación.
FECODE y el modelo actual fracasaron.
@Danielbricen@ElPaisAmericaCo Qué maravilla suena ser colegio en concesión. Me imagino que todos ellos ocupan los primeros puestos en las Pruebas Saber. Digo,... hago referencia a ellos porque es de los pocos instrumentos que ustedes a veces usan en sus argumentos sobre efectividad educativa
La tal resolución para que los niños no usen el celular NO PROHIBE absolutamente nada. Esto solo aplaza la discusión frente a lo importante y traslada culpas, como siempre, al colegio y profes que no debería garantizar tiempos de aprovechamiento en casa 😔
A propósito del uso del celular en los colegios de Colombia.
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Culpar al colegio es lavarse las manos
Sacar los celulares de las aulas no va a solucionar las deficiencias educativas si en casa entregamos a los hijos la pantalla como una niñera digital.
Lo confieso. Soy culpable de querer que se prohíba de manera tajante llevar el celular a los colegios, o al menos en el que estudian mis hijas. Pero al mismo tiempo reconozco que es una batalla casi imposible de ganar. No solo porque las instituciones difícilmente cuentan con la logística para hacer cumplir una medida semejante, sino porque los mismos padres encontramos titánico ponerles límites reales a nuestros hijos. No es falta de voluntad, es que los niños y adolescentes siempre encuentran la manera de saltarse la norma. Y no nos digamos mentiras, los papás de hoy no somos tan estrictos como lo fueron los nuestros.
Aunque el celular tiene aspectos positivos innegables, como la posibilidad de comunicarse ante una urgencia familiar o apoyarse en ‘apps’ útiles, cada vez estoy más convencido del daño silencioso que causa en el desarrollo mental de los jóvenes. No se necesitan maestrías ni mil investigaciones para deducir que nada bueno puede salir de un cerebro en plena formación sometido a seis o siete horas diarias, o más, frente a una pantalla brillante devorando ‘apps’ diseñadas para enviciar.
¿Serviría que los colegios adoptaran una postura implacable frente a estos aparatos? En mi opinión, sí, pero terminaría siendo un esfuerzo fútil si no va de la mano con una disciplina rigurosa en el hogar. Los papás somos los primeros responsables de esta crisis y los culpables directos de haberles puesto en las manos una máquina que no sabemos controlar.
Curiosamente, un artículo publicado por ‘The Wall Street Journal’ abordó esta discusión al revisar la experiencia en Estados Unidos, donde el asunto se convirtió en un debate nacional sumamente álgido. Según datos citados por el diario, el apoyo de los adultos estadounidenses a prohibir los celulares durante toda la jornada escolar saltó del 36 al 48 %, impulsado por las alertas de expertos como Jonathan Haidt sobre el impacto nocivo de las redes sociales. Incluso más de dos tercios de los estados de ese país ya han aprobado normas para restringir su uso en aulas. En casi 5.000 colegios analizados que utilizan fundas de seguridad para bloquear los teléfonos durante el día, el uso de celulares para fines personales en clase se desplomó del 61 al 13 %.
Sin embargo, la solución mágica que muchos esperaban no fue automática. Durante el primer año de restricción se presentó una fuerte turbulencia mientras los estudiantes asimilaban el cambio, y fue solo a partir del segundo año cuando comenzaron a caer las sanciones disciplinarias y a mejorar los índices de bienestar emocional de los alumnos.
El punto donde se cae el optimismo desmedido tiene que ver con el rendimiento académico. Un estudio vinculado a investigadores de Stanford y al National Bureau of Economic Research demostró que, tras tres años de prohibición estricta, las calificaciones y los resultados en las pruebas estandarizadas prácticamente no se movieron. Los muchachos simplemente desviaron la distracción hacia sus computadores escolares o a soñar despiertos en el pupitre. Como bien explicó Jason Baron, economista de la Universidad de Duke, mover la aguja académica depende de infinidad de factores que van más allá de confiscar un teléfono seis horas al día.
La conclusión es frustrante. Sacar los celulares de las aulas ayuda a devolver algo de paz a los salones y mejora el estado de ánimo de los muchachos, pero no va a solucionar por arte de magia las deficiencias educativas si en la casa seguimos entregándoles la pantalla como una niñera digital. Mientras nosotros los padres no asumamos el costo de imponer límites en nuestro propio techo, pedirle al colegio que eduque a nuestros hijos en el uso de la tecnología seguirá siendo la forma más cómoda de lavarnos las manos.
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Vengan, papás de criaturas en colegio. Denle 2 toques de atención a sus pelaos que están hiper mamones por estas fechas, por favor.
Yo con todo el amor del mundo escucharía sus aventuras, pero tengo otros 15 que quieren hacer lo mismo mientras 10 se dan a puños y otros 10 gritan