yo era la amiga que a todo decia “si”, no importaba lo que tuviera que hacer, yo siempre movía o hasta cancelaba todo para no “quedar mal” a nadie. Con el tiempo me di cuenta que nadie mueve sus cosas por mi, así que tuve que aprender a decir “no puedo.”
corté muchísimos vínculos cuando me di cuenta que si yo no hablaba, no me hablaban, si yo no decía de juntarnos, no nos juntábamos, si yo no preguntaba como estaban, no me lo preguntaban. Duele darse cuenta, pero también alivia dejar de rogar por amistad o atención.
Imagínate perder la comunicación conmigo y no volver a escuchar mi risa contagiosa, ni mis chistes malos, las caras raras que hago, mis preguntas randoms y sobre todo mi amor y mi esencia.
Mi silencio es mi punto límite. Soy de esas personas que se queja, llora, pide disculpas, hago de todo hasta que se solucionan las cosas, pero si llego al punto de quedarme en silencio es señal de que llegue al límite