He estado leyendo muchas opiniones de un tema en específico (cada quien escribe lo que desee). Lo grave es que se confunden y malinterpretan conceptos: una cosa es el pecado, otra es el delito. No son lo mismo; para el primero se ora, para el segundo se recurre a la justicia.
No todos los marchantes son terroristas, no todos los policías son asesinos, no todos los antimarchas son cómplices, no todos los cristianos son indolentes incoherentes, no todos los políticos son criminales, no todos los estudiantes son vagos; esas etiquetas son las que matan.