"Genios":
Porque la FIFA le pidió a Gillette que ocultara su logo en el Gillette Stadium porque no era un patrocinador oficial del Mundial 2026 y la marca se las ingenió para tapar el cartel.
🇦🇷 Defender la industria nacional es cuidar el trabajo argentino
👩🏻🚒🧑🏽🚒 Estamos a tiempo de construir una Patria justa, libre y soberana
Confederación General del Trabajo | CGT
"Pelotudos"
Porque los hinchas de River Plate tiraron los papelitos antes de que salieran jugadores en el Superclásico y encima no cayó ninguno en la cancha. Tienen menos cancha que los europeos, son realmente unos pelotudos.
Escuchen el testimonio de un trabajador en Puerto Madryn que no se adhirió al paro Y LE REVENTARON SU CAMIÓN.
La izquierda y los sindicalistas son lo peor del país.
EL CONGRESO TIENE QUE DEJAR DE DAR VERGÜENZA
Hoy no se cumple el reglamento de la Cámara a la hora de la jura de los Diputados.
Por eso vamos a reformarlo para que sí o si, y sin excusas, sólo pueda jurarse por uno de los cuatro juramentos previstos.
Ninguna otra expresión corresponde en un acto institucional como la asunción de un diputado nacional.
Hasta que no juran como corresponde, no asumen como diputados.
Los kukas quieren poner un impuesto al efectivo. Dios mío, córranse. Déjennos hacer el país grande otra vez. Córtenla con querer romperlo todo el tiempo. Ya está. Fracasaron. No sirven para nada
“Estuvieron toda la mañana divirtiéndose con este tema, mientras no hablan de cómo le fue a Trump con Milei. No hablan de los 20 palos, de cómo nos enjuiciaron y la deuda que hay. No dan los números ¿el dólar cómo está?”.
- La defensa de García por el secuestro de Lowrdes
Esto no es una anécdota menor: es una radiografía de un país moralmente invertido. Delfina Rossi, hija del privilegio, heredera de una casta que nunca produjo más que discursos, cobra veinte mil dólares por dirigir un banco público. Diez veces más que el Presidente, diez veces más que un ministro, diez veces más que el médico, el maestro o el colectivero. No es un desliz administrativo: es el retrato de una élite que habla de igualdad mientras cena con champagne.
El progresismo argentino se volvió una tragicomedia: los que dicen defender a los pobres viven como nobles y los que intentan ordenar el caos son acusados de tiranos. Buñuel lo filmaría en El discreto encanto de la burguesía: funcionarios hablando de justicia social mientras los mozos cobran en cuotas y levantan las copas de quienes brindan por los pobres.
Rossi no es un caso aislado; es el símbolo de un sistema que premia la obediencia partidaria y castiga el mérito. Mientras Milei soporta el fuego cruzado, ella cobra veinte mil dólares por representar la estética de la revolución rentada. Y el silencio es atronador: ni feministas, ni intelectuales, ni periodistas progresistas se escandalizan. La moral selectiva del kirchnerismo es perfecta: sensibilidad para los discursos, ceguera para los sueldos.
Cortázar habría dicho que los cronopios siguen esperando que los famas repartan la justicia prometida, pero los famas se quedaron con la billetera.
La gente no llega a fin de mes porque fueron gobierno durante 20 años y su mayor orgullo fue tener a la mitad de la población viviendo con subsidios y planes sociales.
Se fueron dejando menos jóvenes terminando el secundario que cuando comenzaron la gestión en 2001.
Cristina hizo con todo el país lo mismo que con sus hijos: un gordo falopero inútil y una madre soltera que no trabaja.