A veces somos inmaduros y caprichosos con las personas que no nos necesitan en sus vidas. Luego recuerdo que al llegar a casa tengo padres que me aman, mascotas que me reciben con emoción, hermanos y amigos que curan mis heridas. Mi vida está completa.
Se sintió como recorrer a ciegas las páginas de un libro recién abierto, con la piel erizada por la promesa de lo desconocido. Y sin embargo, apenas estábamos en el prólogo”.
“Como un acto final, sellamos con un beso lo que podría ser el comienzo de una historia infinita. Un beso urgente, voraz, de esos que ansían devorar los labios del otro y hacerlos suyos para siempre…
Con el corazón esmigajao' pero firme por fuera. Con mis ojos cargados de nostalgia, sigo atendiendo, sigo cuidando. La vocación no entiende de rupturas, solo de seguir adelante.
Qué bonita es la gente que se emociona por el claroscuro del cielo, o por la forma de una nube, o por el olor del agua del mar. Qué bonita es la gente que se adjudica la vitalidad de la minucia.