Me da un poco de cringe cuando le dicen familia a un grupo de TREINTA personas que lo único que tienen en común es falopearse todos los fines de semana
Volver a escuchar a Cristina es como cuando te reencontrás con un viejo amigo con quien tenías conversaciones profundas, llenas de pensamiento. Un bálsamo entre tanta mediocridad. Qué lujo de presidenta tuvimos. Sin ella, ni este páramo que somos hoy nos quedaría.