lo rompieron de mala leche, se recuperó, se volvió a romper, no pudo recuperar su mejor nivel y muchísimos le soltamos la mano.
luchar y redimirse, con huevos volvió el changuito y nos cerró el orto.
Fue un pacto de caballeros entre ellos y lo tenías merecido Miguel, te fuiste como lo que eras, uno de nosotros. Perdón por en algunos momentos no entenderlo, por las formas y gracias por hacerlo Román. Ese amor también es Boca.
Lo que significó para mí llorar por un gol, siendo de una generación que vió tan pocas grandes alegrías. Yo ese día me fui a dormir con una sensación que creía me habían sacado: Boca es lo más grande que tengo. Miguel volvió para regalarnos eso por última vez y para siempre.