Amar también significa cuidar lo que hacemos con el corazón del otro y reconocer que nuestras acciones pueden herir. Es aprender a poner límites a nuestros impulsos, sanar lo que nos corresponde y no convertir nuestras heridas en armas contra quién queremos.
Una vez vi a un chico comprar flores y cuando la cajera le preguntó: “¿aniversario?” dijo: “no, solo tuvo un mal día ayer”.
Ese es el tipo de amor por el que rezo.
el amor está en los detalles, no en la inmensidad. Está en esa sonrisa que te reconoce cuando te ve llegar, en esa mirada que te admira mientras te escucha hablar, en esa presencia afectiva que te ofrece un lugar. Por eso el amor no es simple, pero tampoco imposible.