No faltó dinero para camionetas de lujo para funcionarios.
No faltó dinero para conciertos con artistas internacionales.
No faltó dinero para construir un estadio de béisbol enorme.
No faltó dinero para campañas políticas.
No faltó dinero para pagar abogados de un dictador.
No faltó dinero pasa enviar a Cuba y demás países afines.
Pero nunca hubo para los hospitales, ni para los centros de atención, ni para los cuerpos de seguridad, ni para los bomberos, ni para los paramédicos, ni para contingencias.
El que me diga que no hay nada político en esta desgracia, merece una cachetada.
El chavismo debe pagar por esto.
Voy a bloquear a cualquiera que diga que el terremoto en Venezuela fue causado por santería, energías espirituales negativas o la celebración de San Juan. No pueden ser tan brutos y desubicados
Cuando tenía sobrepeso, mi exmarido me criticaba por mi peso y me desanimaba a hacer ejercicio y dieta. Contaba cada bocado que comía.
Cuando empecé a hacer dieta y ejercicio y comencé a bajar de peso, seguía criticando mi rutina. Un día, pidió kebab de hígado y otras cosas a domicilio. Volví de entrenar y se sentó frente a mí en la sala, comiendo como si yo no estuviera. Ni siquiera me preguntó si tenía hambre. Ese día me di cuenta de que era pura maldad. ¿Conoces esas escenas de películas donde el mal triunfa? Pues así era para mí.
Había perdido 7 kilos gracias al Pilates y a el no se le ocurrió otra cosa que decir: "Estás malgastando tu dinero, puedes hacer los mismos ejercicios en casa", así que empecé a entrenar en casa.
Entonces empezó a decir: "¿Vas a desarrollar músculo? No me gustan las mujeres musculosas". Salía a caminar por el parque y me decía: "Ya no pasas tiempo conmigo".
Hace unos meses se enfadaba porque yo comía patatas fritas, pero ahora él come patatas fritas y barritas Halley delante de mí todas las noches. ¿Ves? Esta gente es pura maldad. Con todos estos hechos corte mi relación con el inmediatamente.
Ahora soy libre para hacer lo que quiero, comer lo que debo y nadie me recrimina por nada. Estoy sola pero mi salud ha mejorado y soy más feliz que antes. 😁
Anna tenía apenas cinco años.
Era la única testigo de la brutal golpiza que había enviado a su madre al hospital.
Ahora estaba en un tribunal, frente al hombre acusado de hacerlo: su propio padre.
Cuando llegó el momento de declarar, Anna rompió en llanto.
Se escondió detrás del fiscal, temblando.
—No puedo... él me está viendo.
El fiscal estaba a punto de pedir un receso cuando ocurrió algo que nadie esperaba.
El juez Marcus, conocido por su carácter severo, detuvo la audiencia.
Bajó de su estrado, caminó hasta donde estaba la niña y se arrodilló frente a ella.
Con voz tranquila le preguntó cómo se llamaba.
—Anna —respondió en un susurro.
Entonces le dijo:
—Yo soy el juez Marcus. Este es mi tribunal y aquí mando yo. Mi regla más importante es que nadie tiene permitido dar miedo... ni siquiera tu papá. Y no voy a dejar que eso ocurra.
Luego señaló el asiento de los testigos.
—Se ve muy grande y muy solitario. ¿Qué te parece si nos sentamos juntos? Puedes sentarte en mis piernas y yo seré tu escudo.
Le tendió la mano.
Anna la tomó.
El juez se sentó con ella en el estrado y la envolvió con su toga negra.
Protegida por él, encontró el valor para hablar.
Y por primera vez contó todo lo que había visto.
Aquel día, la justicia no comenzó con un martillo golpeando la mesa.
Comenzó cuando una niña dejó de tener miedo.
El acto más poderoso de un juez no es siempre dictar una sentencia...
Sino hacer que una víctima se sienta lo bastante segura para decir la verdad.
COLOMBIA 🇨🇴 🚨 || Impactante caso de abuso infantil ocurrido en un balcón sobre la calle 106A con cr 19A, en norte de Bogotá.
Ciudadanos que presenciaron el hecho alertaron a la comunidad con gritos y la Policía Metropolitana ya hace presencia en la zona para judicializar al responsable.
El hombre un estaudinense de Texas fué capturado.
Women are sharing live locations, checking the backseats of cars, carrying their keys between their knuckles and holding their hands over their drinks.
Men are doing 3 hour podcasts about how unfair it is that women don't smile at them.
Mi primo lleva 6 años en Canadá.
Toda la familia cree que le va bien.
Cada mes manda dinero.
Escuela.
Alquiler.
Comida.
Todos dicen lo mismo:
“La bendición de la familia.”
Me llamó en Navidad.
Reía.
Preguntaba por todos.
Le dije:
—¿Cómo te está yendo?
—Me las arreglo. Canadá está bien.
Vino hace dos años.
Fotos.
Familia.
Fiesta.
Había perdido peso.
Nadie dijo nada.
Yo lo noté.
Pero tampoco le pregunté. ⬇️
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