Todavía estoy media dolida por los sucesos de la últimas semanas, no por el hecho de la persona en si, sino por el hecho de que sí existía la posibilidad pero dormí.
Nunca jamás debí voltear a mirarlo, nunca jamás debí hablarle, nunca jamás debí molestarlo porque me hizo gracia. Estaba ahí nomas existiendo como yo, nunca lo mire mas de dos segundos, ni sabía su nombre. Qué le pasa a mi cabeza?