Tú cuando escribes, cuando estribas, cuando de un sorbo al té mutilas.
Escribo, pues, y no espero quedarme tanto. Unos días, unas frases; lo que dura la vida.
Y pues ya, para mi esta red social es como un diario. Supongo que casi nadie me lee por acá, así que aprovecho salir de la lesión en este terreno. Ya dejé que sangrara, ya disfruté el accidente, las manos aún tiemblan, pero las palabras en mi sangre de nuevo hicieron infusión.
Seguro no lo sabías, pero me encontraba diagnosticado con ansiedad y en un cuadro de depresión; producto del insomnio. Y, a ver, no es que uno se cure y tal, pero la terapia y las personas inluyen; especialmente el Cachorro, ese plebe no sabe, pero me salvó de que me les pelara.
Hace unos día la terapeuta me propuso un alta y así ver cómo funcionaba con las nuevas herramientas. Estoy feliz y me siento firme, como surfeando. Es genial porque de nuevo estoy escribiendo y de una me enamoro una vez más de ello.
Que si soy maestro o soy taxista, que si tomo un whisky o destapo birras, que si asado o una pasta... a ver, soy Antonio, me dicen "Rayo" y eso es todo lo que te importa.