Normalicemos NO perdonar, ni sentir empatía, ni pena por aquellas personas que no pensaron en nosotros mientras hacían cosas que sabían que nos iban a doler.
Yo también tengo un pasado triste y no lo uso como excusa para ser una persona de mierda.
Soy yo solita, pidiéndole a Dios todos los días que me ayude, que no me suelte nunca, que me de fuerzas para salir adelante y que me proteja en cada paso. Solo él conoce mi corazón.