Este verano, los pájaros se han vuelto completamente locos; al amanecer, empiezan a chillar con voces salvajes, ebrias y casi humanas. Los pájaros ya no trinan ni graznan al ver la basura de la cotidianidad, sino que realizan sus rituales, se aparean y gimen de dolor.
Mientras vivamos, seguiremos dañando y perdiendo muchas cosas. Y cuanto más vivimos, más perdemos. Por ejemplo, perdemos tiempo y posibilidades. Es lamentable, pero ese es el sentido de la vida.