Ayer en el almuerzo hablando con las chicas de la oficina llegamos a la conclusión de que nos gusta que nos amén intensamente, que se vea el interés, que nos pregunten como estamos, que nos saquen un poco de la rutina... Ya no estamos para tibios.
No así nooo, no sean esa persona que invita y que después pregunta; ¿con cuanto me vas a ayudar?, grábense esto en la cabeza... Si van a hacer una invitación sean claros desde el inicio, no queden mal.
Recuerdo como días antes me alegraba por todas las noticias buenas que mis compañeros me contaban y al mismo tiempo pensaba... Ya llegara mi momento también de contarles una buena noticia y hoy puedo decir que se hizo realidad 🙏🏽 definitivamente la fe mueve montañas