Si dices ser mi “amigo/a” pero no difundiste nada de Acapulco, o me preguntaste cómo estoy yo o mi familia, si los encontré o mucho menos tuviste empatía o alguna preocupación, después de esto no cuentes conmigo NUNCA y no me vuelvas a hablar, gracias.
Mi queridísimo Acapulco, no sabes como te siento, con qué tristeza estoy siguiendo los acontecimientos, que pena me da, que la alegría natural de esta bellísima ciudad, se haya perdido por una catástrofe que ha arrancado su cuerpo pero nunca su alma. Mi cariño para ti Acapulco.