Cuando #Quito tenía 50.000 habitantes. Miren bien esta foto antes de seguir bajando. Plaza Grande (1900), colorizada. Hay cinco cosas ahí que te pueden cambiar la escala de la ciudad en la cabeza:
1️⃣ Falta algo enorme: el monumento a la Independencia. Llegó recién en 1906. En su lugar, una pileta. La plaza pasó más de tres siglos sin héroes.
2️⃣ El señor con el Canto es el sistema de agua potable de la ciudad. Un hombre, una vasija, puerta a puerta.
3️⃣ Carondelet ya alquilaba locales abajo. El poder ecuatoriano nació con vecinos comerciantes en la planta baja. Nunca más volvieron a estar tan cerca.
4️⃣ 50.000 habitantes era TODO Quito. Hoy eso entra en Carapungo y sobra.
5️⃣ El tren era un rumor (1908), el tranvía ni sabíamos cómo era (1914). Esta ciudad se construyó al paso de una mula. Cambiamos los bultos por celulares.
Fuente: @quitoen360
Un pastor generó polémica cuando dijo:
"Tenemos una generación extraña que mete a los hijos en la guardería, a los padres en el asilo y sale a pasear con los perros a la plaza"
-Hilo-
EL SÍNDROME DE DOÑA FLORINDA
(por Jon Kokura, sobre ciertas miradas tan presentes entre los sectores populares)
Cuando en 1973 Roberto Gómez Bolaños (Chespirito) creó la serie de humor "El Chavo del 8" no imaginó que su personaje Doña Florinda iba a dar pie a uno de los tres síndromes que infectan al pueblo trabajador de América Latina y, por qué no, al mundo entero.
El síndrome de Doña Florinda fue acuñado por #RafaelTon, que escribió un libro con ese título. Los "Doña Florinda" o "Don Florindo" son las personas pobres que odian o desprecian a sus pares. Es decir a sus vecinos o gente de su clase social. Los doña Florinda no son de clase media... son pobres. Algunos de ellos (ellas) viven en barrios de clase media para creerse lo que no son. Todos en la vecindad del Chavo del 8 eran pobres, porque todos ellos eran dueños de nada. No tenían casa propia y debían pagar mes a mes el derecho a un techo a un obeso recaudador llamado Señor Barriga. Doña Florinda era tan pobre como todos, excepto por una pensión que le dejó don Federico (el papá de Quico), un marino mercante que se perdió en alta mar. Con esa pensión pagaba religiosamente la renta y mantenía muy limpio y elegante a Quico en su traje de marinerito, además de comprarle todos los juguetes y caramelos que a Quico se le antojaban. Mientras lo miraba el Chavo... siempre con hambre.
Como detestaba a sus vecinos, doña Florinda andaba siempre enojada. Con una mueca en el rostro, como oliendo caca. Sólo sonreía cuando aparecía el profesor Jirafales, con un humilde ramo de rosas. El maestro Longaniza también era pobre, cobraba el salario mensual de un profesor de la educación pública.
Como odian a los de su clase los doña Florinda votan a la derecha... o a los intereses de la derecha. Putean cuando escuchan la palabra socialismo o populismo, mientras le meten más papas a la olla para hacer rendir el guiso. Repiten como loros "no queremos ser Venezuela", como si vivieran en Manhattan o el Principado de Mónaco. Y no se juntan con la chusma. Aunque Doña Florinda colgaba sus calzones en el mismo tendal donde don Ramón colgaba sus calzoncillos.
Los tres síndromes que infectan la clase obrera y trabajadora son:
-El síndrome del Tío Tom.
-El síndrome de doña Florinda.
-Y el síndrome de Stephen Candie (el peor de todos, en referencia al criado negro de la película "Django encadenado", interpretado por Samuel Jackson)
Demasiados síndromes están enquistados en la clase trabajadora, para suerte de los ricos y poderosos. Y para desgracia de tantos niños con hambre y sin futuro, como el Chavo del 8.
#RevistaSudestada
Durante la mayor parte de la historia humana, la gente no ha dormido de corrido 8 horas seguidas como hacemos hoy en día. En cambio, tenía un patrón natural llamado "sueño bifásico" o en dos partes: un primer sueño corto después de anochecer (varias horas), luego se despertaban alrededor de medianoche durante 1-2 horas o más, y después volvían a dormir hasta el amanecer (segundo sueño). En ese intervalo de vigilia tranquila, las personas aprovechaban para rezar, reflexionar sobre sueños, leer, escribir cartas, charlar con la familia, cuidar el fuego o incluso tener intimidad con su pareja. Era algo normal y documentado en diarios antiguos, literatura (desde Homero) y culturas de Europa, África y Asia. Este "descanso partido" hacía que las noches largas (sobre todo en invierno) se sintieran más manejables y divididas.
Este hábito desapareció en los últimos 200 años por cambios grandes en la sociedad. Primero llegó la iluminación artificial (lámparas de aceite, gas y luego electricidad en los siglos XVIII-XIX), que permitió quedarse despierto más tarde y convirtió la noche en tiempo útil para trabajar o socializar. La luz fuerte por la noche retrasa la melatonina (la hormona del sueño) y altera nuestro reloj interno. Además, la Revolución Industrial impuso horarios fijos de fábrica, había que levantarse temprano y dormir de un tirón para rendir al día siguiente. Así, hacia principios del siglo XX, las 8 horas continuas se convirtieron en la norma "moderna", aunque no sea lo más natural para nuestro cuerpo.
Hoy muchos nos despertamos a las 3 de la mañana y nos preocupamos pensando que algo falla, pero es algo muy humano y común históricamente. Estudios en laboratorios (sin luz artificial ni relojes) o en comunidades sin electricidad (como en Madagascar) muestran que la gente vuelve espontáneamente al sueño en dos partes. Si te pasa, no es insomnio grave, es normal. Los expertos recomiendan no obsesionarse con el reloj (mejor taparlo), aceptar la vigilia con calma y, si llevas más de 20 minutos despierto, levantarte a hacer algo tranquilo en luz tenue (como leer) hasta que vuelva el sueño. Entender que el sueño continuo es un invento reciente puede quitarte ansiedad y ayudarte a descansar mejor.
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Hay una escena que no me deja en paz desde que la leí.
Licurgo quiere demostrarle algo a Esparta, pero no da un discurso. Lleva dos perros a la asamblea. Dos cachorros de la misma camada. Misma madre, misma sangre. Uno creció entre paredes: comió cuando le pusieron el plato, durmió donde le señalaron, nunca tuvo que buscar nada porque todo llegaba solo. El otro creció al aire libre: aprendió a rastrear antes que a descansar, a tolerar el hambre como parte del oficio, a moverse con un propósito que no aprendió por comprensión sino con repetición.
Los suelta. Lanza una liebre. Deja un plato de comida en el suelo.
El perro de casa ni mira la liebre. Va directo al plato.
El otro ni mira el plato. Sale tras la presa y la caza.
Y lo que dice Licurgo después no es “este es mejor”. Dice algo para reflexionar: nacieron iguales. Lo que los separó no fue talento. Fue lo que hicieron todos los días mientras nadie prestaba atención.
Yo antes leía esto como una lección de disciplina. Ahora lo leo distinto.
Porque del perro cazador casi nadie habla del proceso. De las madrugadas. De la repetición. De la paciencia de entrenar sin recompensa inmediata. Detrás del hábito hay diseño. Y detrás del diseño, casi siempre, hay un entorno que empuja en la dirección correcta.
Por eso la conversación moderna sobre disciplina se queda corta cuando la convierte en épica solitaria. El carácter no se construye solo con aguante, se construye con rutina sostenida. Y la rutina sostenida depende, muchas veces, de algo externo que te obliga a salir al campo: una persona, un libro, una conversación, una exigencia.
La motivación dura lo que dura una emoción. El hábito dura lo que dura una vida.
Y si hoy no tienes campo, no te falta fuerza. Te falta estructura.
Pelé me dijo: “Pablo, hubo uno mejor que yo….Alberto (Spencer) fue mejor que yo”
-Pablo Forlán
Quien habla, no solo es el papá de balón de oro 2010 @DiegoForlan7, sino legendario jugador de Peñarol, Nacional etc que ganó 3 copas libertadores con #IndepAvellaneda (1973, 1974 y 1975), una Intercontinental (en 1973 contra Juventus) y jugó el mundial de 1974.
Una breve conferencia de Yuval Harari sobre IA.
Son 20 minutos y vale la pena escucharlo.
No es técnico y nos da su vision de lo que vendrá.
Esta vez en español!!!
Yuval Noah Harari: la IA dominará lo hecho de palabras, incluido religió... https://t.co/cUiXtD6NLK vía @YouTube
En la primavera de 1979, el arzobispo de El Salvador, Oscar Arnulfo Romero, viajó al Vaticano. Pidió, rogó, mendigó una audiencia con el papa Juan Pablo II, pero en vano.
Por fin, poniéndose en la fila de los fieles que esperaban la bendición, Romero sorprendió a Su Santidad para robarle pocos minutos.
Intentó entregarle un voluminoso informe, fotos, testimonios, pero el Papa no lo aceptó. "No tengo tiempo para leer tanta cosa" le respondió.
Romero balbuceó que miles de salvadoreños habían sido torturados y asesinados por el poder militar. Que ayer no más, el ejército había acribillado a 25 ante las puertas de la catedral.
El Santo Padre lo paró en seco: "¡No exagere, señor arzobispo!" Y luego exigió, mandó, ordenó:
"¡Ustedes deben entenderse con el gobierno Un buen cristiano no crea problemas a la autoridad La Iglesia quiere paz y armonía!"
Diez meses después el arzobispo Romero cayó fulminado en una parroquia de El Salvador. Las balas lo alzaron en plena misa, cuando estaba alzando la hostia.
Juan Pablo II, no hace mucho, fue declarado beato.
EDUARDO GALEANO.
(Del muro de FB de Marisa Sedova)
Estoy obsesionado con los sesgos cognitivos.
Un "sesgo cognitivo" es un error sistemático en el pensamiento que destruye la toma de decisiones.
Los 11 sesgos cognitivos más poderosos (y peligrosos) que he encontrado: 🧵
1. Sesgo de supervivencia: