Con razón volví a escribir aquí: juré que no iba a estar así de roto nunca más y ahora tengo que tragarme mis palabras junto con el amor que no valió la pena.
Pues me rindo. Bienvenida la derrota.
Hace 12 horas era tu abrazo el que detenía el frío en mi cuerpo. Ahora no dejo de temblar y no sé si todo era falso y yo solo seguí la cuerda hasta que reventó.
Yo me hubiera arrancado el corazón para dártelo si te hacía falta, pero nunca pensé que fueras tú la que me lo arrancaría de tajazo y sin necesidad.
Ahora esos pedazos deben estar persiguiéndote obsesionados, mientras yo me ahogo en el puro dolor. Porque ya no queda más nada.
Me pregunto si piensas en mí cuando roza tu muñeca la piedra que llevaba mi amor hecho intención. Me pregunto si algún día tendré la valentía de arrancar de mí el lazo que amarraba tu mano a mi corazón.
@LuisaMValencia Si no estamos pa comer mierda un lunes desde las 7 de la mañana por la tranquilidad de lxs que amamos, apague y vámonos, mor. Aquí seguimos, al pie del cañón y más firmes que 30 firmes.❤️🩹🫂
Muy lindos los vídeos de los españoles parchando en el apagón, pero no puedo dejar de pensar en las personas y familias que no tienen el privilegio de salir a cantar y bailar cuando todo se paraliza. Esas para las que un día sin luz es un día sin trabajo, incluso sin comida.
Ahora amamos al Papa por haber dicho que "cuando las mujeres mandan las cosas funcionan", como si no se tratara del mismo hombre que defendió el aborto como pecado y que ellas no pueden hacer parte activa de la iglesia como institución.
La muerte es experta lavando caras.
Hablando con mi psicóloga me doy cuenta de que se me escapan del entendimiento las palabras que pronuncio. Me pregunto entonces si, como las colonias, llevo toda una vida contándole a mi reflejo una historia de sí mismo que otro escribió, que yo me creí, y que predico sin reparo.
En un mundo donde la tecnología más afilada nos gobierna, mis ojos miopes añoran el vacío. La nada. El abismo. Perderse en el atardecer y soñar con la caricia de montañas ajenas, siempre imposibles e inútilmente lejanas, nunca fue tan necesario.
Después de este fin de semana voy a necesitar siete meses pa recuperar la batería social que invertí. Igual qué lindo siempre es ver a las amigas y recargar el corazón.
Dicen por ahí: dios da dios quita.
Me voy a dedicar a vivir. Y el amor que en mi pecho rebosa lo guardaré para más tarde. Voy a dejar que se me escape en una que otra puesta de sol. Que asome por la rendija de vez en alba. Me voy a entregar al mero trámite de pasar la vida. Sin epitafio. Sin despedida.