El problema de los religiosos es que cuando se equivocan y obran mal, actúan como si estuvieran viviendo Éxodo 3:7-8, creyéndose el pueblo afligido al que Dios viene a rescatar, mientras colocan al otro en el lugar de Faraón, sin detenerse primero a examinarse a sí mismos.
Se han juntado personas de diferentes orígenes. Han tramado antes y ahora han venido juntas a por mi corona. Han de volver por donde vinieron, pero sin sus manos ni sus pies.
Te fortalecés, y entonces nada vuelve a herirte: todo lo que venga te eleva y te hace más fuerte, porque comprendés que la persona o la situación solo son circunstanciales.
Un hombre mata a su padre, a su madre, a todos sus hermanos. Llega a su casa y mata a su esposa y a sus hijos. Meses después, como salió impune, cobra la herencia.