Quedarse en casa un sábado o domingo por la noche para no trasnochar, ahorrar y disfrutar de tu hogar también es amor propio. Disfrutar de planes en casa, comer rico, ver una película y pasarla bien con los que amas y te aman, también es una buena vida.
Estoy tomando el hábito de despertarme feliz, sin importar lo que esté pasando. La vida podría ser mejor, pero también mucho peor; solo hay que ser agradecido.