Les propongo un sueño: ahora que el Caligula zipaquiÑERO salga de la casa de Nariño, mandémoslo al olvido.
No compartamos sus asquerosos videos, no pongamos sus horrorosas fotos, no le contestemos sus trinos.
Algo así como: si te vi no me acuerdo.
El peor castigo para ese enfermo es caer en el olvido y la indiferencia.
Hagámosle un favor a Colombia: dejemos de convertir cada trino de Petro en noticia. No le respondan, no lo citen, no lo repliquen, no le hagan el juego. Mientras menos atención reciba, más rápido se desinflará el ego que durante años confundió el poder con la razón.
Dejémoslo solo con sus monólogos, su soberbia y su locura. Que se hunda en el ruido que él mismo creó.
El gol del Cucho Hernández es un mensaje para los colombianos que vamos con el Tigre: hay que lucharla con el alma hasta el final. No podemos quedarnos quietos creyendo que ya ganamos. Los partidos y las elecciones se pelean hasta el último minuto.