En Matrix (película estrenada en 1999) el pasaporte de Neo muestra como fecha de caducidad el 11 de septiembre de 2001.
Exactamente la fecha de los atentados contra las Torres Gemelas en Nueva York.
Dos años antes.
Simples casualidades, por supuesto.
La "élite" acaba de hacer triunfar uno de sus proyectos más ambiciosos. La oveja, en su ingenuidad infinita, cree que todavía tiene el poder de decidir su propio destino. ¡Qué va, oveja! La élite no busca tu bienestar. Solo necesita que aceptes como libertad aquello que otros han decidido por ti.
Hoy te hacen creer que eliges. Mañana decidirán qué vidas merecen seguir siendo sostenidas y cuáles dejarán de ser rentables. Y cuando llegue ese momento, ni siquiera hará falta obligarte. Irás por tu propio pie, convencido de que ha sido una decisión tuya.
La izquierda y la derecha llevan décadas representando una pelea que mantiene entretenidas a las ovejas mientras los verdaderos centros de poder permanecen intactos. Discutes con tu vecino, insultas al que vota distinto y crees que tienes una mísera pizca de poder de decisión cada cuatro años, cuando las grandes decisiones ya están tomadas mucho antes de que introduzcas una papeleta en una urna.
La mayor victoria de la élite no es controlar gobiernos. Es haber conseguido que millones de personas crean que viven en plena libertad mientras juegan con ellas a su antojo.
Tus ideas, tus miedos, tus prioridades y hasta tus indignaciones han sido moldeadas durante años. Si consiguen programar tu mente desde la infancia, ya no necesitan imponerte nada. La oveja defenderá el sistema creyendo que lucha contra él.
Y cuando alguien te diga todo esto, te reirás. Porque esa es la prueba de que el trabajo ya está hecho.
La batalla nunca fue por el territorio. Siempre fue por tu mente. Y el objetivo, desde el principio, has sido tú.
¿Recuerdas el gran apagón?
Durante unas horas hubo personas que no podían acceder a su banco, a sus aplicaciones o incluso consultar el saldo de sus inversiones. Y ese día me vino una pregunta a la cabeza: imagina que dos personas tienen exactamente la misma cantidad invertida en oro.
La primera compró un ETF. La segunda compró oro físico. Las dos estaban expuestas al mismo activo, pero no tenían lo mismo. Una tenía un producto financiero cuyo precio sigue al oro. La otra tenía el propio oro.
Y esa diferencia, que normalmente parece un simple matiz, ese día dejó de serlo. Porque cuando todo funciona, ambos pueden evolucionar de forma muy parecida. Pero cuando dependes de una plataforma, de un intermediario o simplemente de tener acceso a internet, descubres que no estás comprando exactamente lo mismo.
No se trata de decir que el ETF sea malo. De hecho, para muchos inversores puede ser una herramienta muy útil si lo que buscan es exposición al precio del oro. Pero si tu objetivo es proteger patrimonio frente a escenarios inesperados, entonces la pregunta cambia.
¿Quieres tener un activo? ¿O quieres tener el derecho a acceder a un activo?
Son dos cosas muy distintas. Y muchas veces esa diferencia solo se entiende cuando ocurre algo que nadie esperaba.
Una mujer y su hijo han estado durante 22 años viendo y sufriendo como homenajeábamos, vitoreábamos e incluso se tatuaban letras y su cara de la persona que les maltrató durante años. En una ciudad tan chica como Cádiz. Te pone los vellos de punta.
Mal cuerpo es poco.
@JaviWall@EmthoSVQ Quede claro que la gestion de los cribados es una gran cagada de la junta. Algo muy grave.
Pero ese hate al yuyu es desproporcionado xk no es carga es odio.