El amor de verdad no encierra, no detiene ni obliga a quedarse. A veces, amar también significa abrir las manos y confiar en que la felicidad de quien amas vale más que el miedo a perderla.
—Rubén Lubo
También se vale despedirse en paz, guardarse las ganas de reclamarle al destino, agradecer por lo bonito que fue coincidir ese ratito, desearse lo mejor aunque ya no sea juntos, volver despacito cada uno a su vida, a sus sueños, a lo que le hace bien al corazón. También se vale dejar ir ese amor de la vida, no ser tan tercos, no insistir de más donde ya no funciona, no hacerse tanto daño, no negarse a soltar y mejor de lejitos cada quien en lo suyo olvidándose, sanándose y volviendo a estar bien