La magia de la comida china.
Mientras mas colores y sabores tenga su plato, pues, mucho mejor, por eso siempre recomiendo la milenaria comida china.
No usan ningún polvo blanco refinado como azúcar, sal, leche, harinas y consumen verduras salteadas con carnes.
Su platillos son una vibración de alegría producto de la explosión de sabores y colores.
Nunca se consume bebidas frías, solo se acompaña con te de jazmín y un pequeño consomé, una sopa muy pequeña.
Alabar a Dios es como respirar oxígeno puro: te purifica el alma, te hace mirar a lo lejos, no te deja aprisionado en el momento difícil y oscuro de las dificultades.