El hombre que ganó la Bota de Oro de una Copa del Mundo en plena época del prime de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El colombiano que tiene los mejores registros mundialistas de todos los tiempos. El líder que guió a su país a tres ediciones distintas de la justa mundialista. El jugador con más partidos disputados con la camiseta colombiana. El ídolo que entró al TOP 3 de los máximos goleadores históricos. El genio que es el máximo asistente histórico de su combinado nacional. Y el enganche que dejó una huella eterna en el torneo más grande que existe.
Ahora muchos buscan señalarlo y cuestionarlo, pero la realidad es que NADIE ha representado a Colombia a nivel internacional como James David Rodríguez Rubio. Y aunque haya quienes les cueste aceptarlo, las noches más gloriosas del fútbol colombiano se han vivido con este señor con el número 10 en la espalda.
Los reales, los colombianos que sí tienen memoria, solo le van a agradecer por los momentos vividos. Porque si Colombia soñó y se ilusionó con cosas grandes fue, en muy buena medida, por James David.
El mejor jugador colombiano de toda la historia.
Y QUE LA CUENTEN COMO QUIERAN.
¿Te lo seguirían ocultando si no te hubieras enterado?
Coldplay tocaba Fix You, y la ironía no pudo ser más dantesca. Una canción que habla de reparar lo roto.
Si que te engañen es desgarrador, que lo hagan en público, frente a millones de ojos, debe sentirse como una ejecución televisada.
No necesitas acostarte con alguien para ser infiel. Basta con borrar mensajes, mentir sobre llamadas, omitir con quién vas, justificar ausencias con medias verdades. Eso ya es adulterar el vínculo. Estás a cinco minutos del derrumbe total. Sólo es cuestión de tiempo para que el efecto dominó arrase con todo lo que dijeron proteger.
Si ya no quieres continuar, si la relación no te fascina, si no te inspira, si no te hace mejor persona, si ya no ardes, ten tantita madre. Pero, sobre todo, ten vergüenza.
Dilo. A la cara. Con la decencia que exige la historia que compartieron.
No sigas la farsa. No uses el amor como coartada mientras le siembras cuchillos en la espalda. Y no, vengarte siéndole infiel no te hace valiente. Te hace igual o peor. Porque, en lugar de cortar el ciclo, lo perpetúas. Entregarle tu cuerpo a otro por rabia no te libera: te encadena más. Y sí, puede que él o ella se lo merezca todo, menos tu miseria.
La fidelidad no es una cárcel. Es un acto de amor radical en un mundo que promueve la inmediatez, la evasión y la traición como estilo de vida. Ser fiel no es para débiles. Es para valientes. Para quienes deciden quedarse cuando es más fácil irse, hablar cuando es más cómodo callar o decir la verdad cuando sería más sencillo mentir.
Porque no se trata de tener a alguien, sino de honrar a quien te eligió. Y si algún día decides traicionar, que sea solo a tus propios impulsos cobardes. No a quien soñó contigo sin saber que estaba durmiendo con un extraño.
Súmale a eso que no fue una confesión. Fue una exposición. Tal vez esa sea la herida más profunda: no que te lo cuenten, sino que tengas que descubrirlo solo. Porque si no hubiera cámaras, si nadie lo hubiera grabado, ¿cuánto tiempo más la hubieran mantenido en la oscuridad?
La infidelidad no empieza en la cama. Empieza en el alma. En el instante en que te justificas para ocultar. Cuando decides que alguien más merece una parte de ti que prometiste cuidar para otro. Cuando te sientes con derecho a tenerlo todo, aunque eso implique destrozar a quien confió en ti. Y lo más escalofriante no es el engaño, sino la costumbre de engañar.
Lo que comienza como un mensaje “inocente” se transforma en una mentira sostenida por la cobardía. Y cada vez que eliges callar, eliges traicionar. Si ya no quieres estar, dilo. Si ya no amas, no finjas. Si otra persona ocupa tus pensamientos, ten el valor de marcharte. No conviertas tu relación en un teatro donde todos actúan menos el que sigue creyendo que el amor era mutuo.
La fidelidad no es una restricción. Es una elección consciente de no herir. Es saber que podrías, pero no quieres. Porque amar también es autocontrol. Porque cuando uno ama, no se arriesga a perder por lujuria lo que se construyó con amor, tiempo y dignidad.
Y si te engañaron, no te culpes. No te avergüences. La infidelidad habla más de quien la comete, no de quien la sufre. Que no te rompa la fe en ti. Que no te haga dudar de tu valor. A veces, la traición es la señal más clara de que Dios te está sacando del lugar equivocado, aunque duela.
#danielhabif
El infiel no tiene problemas de pareja. Tiene problemas de valores, de auto control, de carácter y un hueco afectivo del tamaño de su ego que no se llena ni con diez amantes.
➤ Hoy le ganaron a España en Europa.
➤ No pierden desde febrero de 2022.
➤ Llegaron a 20 partidos consecutivos sin derrota.
➤ En menos de 1 año le han ganado a Alemania, Brasil y España.
➤ Van terceros en las eliminatorias de la CONMEBOL.
Los colombianos tienen razones para ilusionarse.
LA SELECCIÓN COLOMBIA SUEÑA EN GRANDE.
Que delicia sentir que estás con un hombre, que te resuelve, que tiene responsabilidad, te ayuda, te apoya, te consiente, está pendiente, te hace sentir protegida y es un caballero.