Estuve en Miami en 2017 y tuve la oportunidad de ver ganar a la República Dominicana en la primera ronda del WBC. Fue una experiencia enorme por muchas razones; hoy la valoro y la reconozco como una de las más importantes de mi vida adulta.
El béisbol es una pasión que nos entretiene y nos une. Hoy, como pocas veces, hemos visto a un país entero movilizado y unido para apoyar a un grupo de jóvenes que dejaron el alma en el terreno. A ellos, gracias.
De esta oportunidad me quedo con lo mejor: haber tenido la suerte de ver nuevamente a un equipo que nos ha hecho sentir profundamente orgullosos y que me hace seguir apostando a nosotros, a lo nuestro.
Habrá más oportunidades. Ojalá Dios me regale la suerte de estar ahí cuando toque nuevamente.
Nada que lamentar. He disfrutado el camino. Y como dije al inicio:
“Voy a disfrutar hasta donde llegue; si llegamos al último o al tercero, igual lo disfrutaré”.
Gracias al equipo.
¡Y qué bien se siente ser dominicano!