« la naturaleza. Mia sabía que cada día era una nueva oportunidad para aprender, proteger y mantener el delicado tejido del mundo mágico, y con cada paso, con cada decisión, hacía que ese brillo en sus ojos fuera aún más significativo.
« alarma o daño.
Al regresar al Ministerio, el respeto y la admiración por Mia Leblanc crecieron aún más. Sus ojos verdes, que brillaban con una luz propia y especial, no solo reflejaban su pasión por su trabajo, sino también su compromiso con el equilibrio entre la magia y »