Virgencita de Fátima, ayúdanos a ser mejores personas cada día, a ser humildes y piadosos. A llevar paz y perdón donde quiera que vaya. Muéstranos el camino que nos lleva a Jesús.
Señor mío, sabes que sin ti no puedo ser feliz, ya que me hace falta el impulso que me lleva a actuar y hacer las cosas bien. Por eso, en este momento quiero que quites de mí, toda experiencia de tristeza y de miedo, y me ayudes a vivir con fe cada día.
Jesús, no quiero que la desesperación me atrape en los momentos turbios de mi vida, por eso, quiero pedir la protección del Espíritu Santo para que ilumine mis pensamientos con ideas claras y concisas y así no caer en errores que me alejen de ti.
Jesús, ayúdame a que mi corazón siempre esté dispuesto a guardar tus enseñanzas y a meditarlas a profundidad, como lo hacía la Santísima Virgen María. Permite que sepa hoy llevar las adversidades y no perder jamás el control.
"Nadie llegó jamás a la inmortalidad sino por el camino de la aflicción; y he aquí un gran motivo de consuelo para todas nuestras penas". San Francisco de Sales
04 de marzo;
hay que dejar de mirar hacia atrás. Lo que ya fue, ya pasó. Es muchísimo mejor lo que está adelante, esas cosas que vendrán. Ya el universo escuchó. Todo llegará.
Jesús, a pesar de la dureza de mi corazón y mi indiferencia, quiero ser testigo de tu amor, testigo de tu bondad y de tu poder liberador que me acompaña siempre fortaleciendo mi mente y mi espíritu.
Bendito Dios, ven y háblame para guiar mi existencia por senderos seguros que me den la plena certeza de que me has creado para ser feliz, no quiero vivir en la desesperanza y con falta de amor.
Jesús, dame una fe pura y ardiente, una fe capaz de calmar las tempestades de mi alma y detener la furia de los vientos de la amargura que invaden mi corazón.
Señor Jesús, quiero pedirte que no dejes que nadie me quite las ganas de hacer siempre el bien, y que nadie me aleje del camino que me lleva hasta ti. Yo confío en tu poder infinito, confío en tu protección y en tu misericordia.