En el fondo, no quiero contarle a nadie lo que está pasando en mi vida. Prefiero guardármelo, vivirlo a mi ritmo y en silencio. No todo el mundo entiende, y no todo el mundo necesita saber.
De mis relaciones anteriores aprendi; que a la primera mentira debo irme, que no debo rogar para que se queden conmigo, que nunca más debo pedir algo que al otro no le nazca hacerlo o decirlo, y sobre todo que no debo conformarme con poco, cuando yo doy mucho.