Ha mort Joan Jubany i Ixart, el pare de l’Helena Jubany, a l’edat de 81 anys. Ha estat un dels puntals de la lluita judicial que la família lidera des de fa molts anys amb el suport de l’advocat Benet Salellas.
La cerimònia de comiat serà aquest dijous a les 12 del migdia al Tanatori de Mataró. “Ara ja descansa amb la seva estimada filla Helena”, diu la seva família, que lamenta que no hagi pogut veure el final d’aquesta incansable batalla per fer justícia.
Els assistents que porten estelada a l’acte del @Pontifex són aturats pels @mossos. Els que porten bandera espanyola no. Quin criteri segueix la consellera @nuriaparlon?
Imagina que tens 65 anys, mor el teu pare de 90 i heretes la masia que pertany a la família des de l'any 1600.
T'has passat la vida ajudant al pare a pagar el manteniment i ara l'Agència Tributària et demana 350.000 € de successions.
Evidentment no els tens.
Qui te'ls deixa?
Per segona vegada @salutcat m'envia un SMS demanant que contesti una enquesta de Praiseu-redcap, el programa de detecció de càncer de pròstata. El qüestionari només està en castellà. Podeu esperar asseguts que el contesti.
Este joven médico se llama Alejandro Pérez y ha renunciado a su puesto en el hospital de Cieza tras denunciar retrasos de hasta 4 meses por falta de medios en el cribado del cáncer de colon, del que hasta ayer era coordinador.
La respuesta de la Consejería de Salud de López Miras: abrirle un expediente y amenazarle con medidas disciplinarias.
Cada día un nuevo escándalo. La gestión homicida del sistema sanitario por el PP no tiene límites.
📸La Opinión
Avui a #CasaMuseuAmatller, el noi que atenia el bar s'ha negat a entendre que "una xocolata" vol dir "un chocolate" i m'ha etzibat el famós "en castellano, estamos en España, no entiendo lo que me estás diciendo". Dolor i tristesa infinita, a la nostra terra, a casa d'en Gaudí.
Bona tarda, @CosmoCaixa_CAT, teniu 2 persones a l'entrada que no parlen català. S'han dirigit a mi i als meus alumnes en castellà i quan els he recordat que la llengua vehicular de l'escola és el català m'han dit que no en saben. Patètic. @llenguacat@mantincelcatala@Virgili7
Deu ser una broma de mal gust @sagradafamilia que per comprar entrades no hi hagi l'opció en català, oi?
Gaudí es detingut per negar-se a parlar en castellà i ara no podem ni comprar entrades en català...
Vinc del Departament de Política lingüística (@llenguacatalana); la recepcionista (empresa externa) m'ha mantingut el castellà tot i que jo, evidentment, hi he parlat en català.
M'ha semblat una metàfora molt representativa del país @VilaFx
A partir d'ara al Parlament és pot anomenar "cabró" a una diputat
Perquè segons la RAE només és un animal
I aquest sería en nivell
https://t.co/CTQaL988kC
Una sociedad que obliga a una persona de 80 años a utilizar un smartphone para acceder a sus derechos no es una sociedad moderna.
Es una sociedad que poco a poco abandona a sus mayores
feia temps que no trobava un abocador tan ... em falten paraules.
Serralada de la Marina
Camí a l'ermita de Sant Pere i reixac.
Si us plau feu difussió
@AjMontcada@agentsruralscat
Al TN migdia de TV3 han entrevistat el nou director del Sònar. Fa 17 anys que viu a Barcelona però ni un mot en català. De fet, el propi festival no tindrà ni un sol cap de cartell del país. Entre Ajuntament de Barcelona, Gencat i Ministeri, rep més de 700.000€ en subvencions 🫠
Oficina pequeña.
Miércoles.
10 : 12
Reunión de equipo.
Una compañera llorando.
Otra mirando al suelo.
El jefe con cara de no saber si hablar o llamar a emergencias.
Y Adrián.
29 años.
Sudadera cara.
Café de avena.
Pulsera de “energía consciente”.
Acababa de decirlo:
—No puedo entregar el informe. Me genera ansiedad.
Silencio.
No “voy mal de tiempo”.
No “me he organizado fatal”.
No “llevo tres días viendo reels en horario laboral”.
No.
Ansiedad.
La palabra nuclear.
Cuando alguien la suelta, todo el mundo se queda quieto.
Porque nadie quiere parecer mala persona.
La encargada intenta hablar suave.
—Vale, Adrián. ¿Cuánto necesitas?
—No lo sé. Ahora mismo necesito priorizarme.
Priorizarme.
Traducción:
“Que otro haga mi trabajo mientras yo subo una story sobre límites sanos.”
El informe era para ese día.
Lo acabó Laura.
35 años.
Dos hijos.
Una madre enferma.
Y cero pulseras de energía consciente.
Se quedó hasta las 19 : 40.
Adrián, en cambio, se fue a las 14 : 03.
Muy afectado.
Muy vulnerable.
Muy camino del brunch.
Porque a las 15 : 12 subió una foto.
Tostada con aguacate.
Café bonito.
Frase encima:
“Elegirme también es sanar.”
Sanar.
Con pan de masa madre a 8,50€.
Al día siguiente, nueva reunión.
Laura, agotada, dice:
—Necesito que las tareas se repartan mejor. Ayer me comí yo el informe.
Adrián suspira.
Largo.
De esos suspiros que vienen con máster en victimismo.
—Me estás haciendo sentir culpable por cuidar mi salud mental.
Ahí está.
La jugada maestra.
Si le pides responsabilidad, le atacas.
Si le marcas un límite, le haces daño.
Si le recuerdas su trabajo, eres parte del problema.
La encargada intenta mediar.
—Nadie cuestiona tu salud mental. Pero el trabajo tiene que salir.
Adrián se inclina hacia atrás.
—Este ambiente no es seguro para mí.
Ambiente no seguro.
En una oficina con plantas de plástico y galletas María.
No en una mina.
No en una guerra.
No en urgencias un sábado noche.
Una oficina.
Con Excel.
Entonces Laura explota.
Pero poco.
Lo justo.
—Adrián, ayer dijiste que no podías trabajar por ansiedad y dos horas después estabas en Instagram brindando con mimosas.
Silencio.
Del bueno.
Del que apaga el aire acondicionado.
Adrián se pone rojo.
—No tienes derecho a vigilar mi vida privada.
—No la vigilo. La subes tú con ubicación, hora y filtro Valencia.
Golpe limpio.
Sin sangre.
Pero con fractura.
Esa tarde, Adrián manda un correo a Recursos Humanos.
“Asunto: situación de acoso.”
Acoso.
Por pedirle que entregue un informe.
A los tres días, baja.
A la semana, LinkedIn.
Post largo.
Foto mirando por una ventana.
“Dejé una empresa tóxica para volver a mí.”
2.400 likes.
Comentarios:
“Qué valiente.”
“Gracias por visibilizar.”
“Las empresas no están preparadas para personas sensibles.”
Personas sensibles.
Curiosa forma de llamar a dejar tirado al equipo y convertir a la compañera que te cubre en villana.
Y ahí está el problema.
No es la salud mental.
La salud mental importa.
Muchísimo.
Hay gente rota de verdad.
Gente que aguanta ataques de ansiedad en silencio.
Gente que no puede más y aun así se siente culpable por fallar.
Precisamente por eso da tanta rabia.
Porque luego aparecen los profesionales del trauma decorativo.
Los que usan palabras serias como comodín.
Ansiedad.
Límites.
Autocuidado.
Espacio seguro.
Toxicidad.
Y las convierten en una armadura perfecta para no cumplir, no responder, no asumir y no sentirse jamás responsables de nada.
Resumen:
Cuidar tu salud mental no te convierte en intocable.
Poner límites no significa que el mundo tenga que recogerte la vida.
Y tener ansiedad no debería ser una licencia para cargarle tu trabajo a alguien que también está agotado…
pero no tiene tiempo de convertirlo en contenido.
Diumenge el Barça es va proclamar campió de la Lliga. Com és habitual, la majoria d'equips el varen felicitar.
Ara bé, si miram els usos lingüístics a Twitter, veurem com, malauradament, cap equip del País Valencià ho va fer en català, a diferència dels equips del País Basc.
Cafetería pequeña.
Domingo.
11::30
Mesas llenas.
Gente desayunando.
Un camarero intentando sobrevivir entre tostadas, cafés y niños con churros.
Entra una pareja con un perro.
Grande.
Muy grande.
De esos que no entran en una cafetería.
Ocupan una cafetería.
El perro se sacude en la puerta.
Pelos volando.
Una señora aparta el croissant como si acabara de aterrizar ceniza volcánica.
El camarero se acerca.
—Perdonad, aquí los perros pueden estar fuera, en la terraza.
La chica se queda helada.
Como si le hubieran pedido sacrificarlo en la barra.
—¿Perdona?
—Que dentro no puede estar.
El novio se cruza de brazos.
—Es parte de la familia.
Ah.
La frase.
La santa frase.
“Es parte de la familia.”
También mi tío Paco es parte de la familia y no lo siento encima de una silla lamiendo una cucharilla.
La chica señala al perro.
—No molesta a nadie.
Justo en ese momento, el perro mete el hocico en el bolso de una señora.
La señora se aparta.
—Oiga.
—Ay, es que es muy sociable.
Sociable.
Antes se decía mal educado.
Ahora es sociable.
El camarero insiste:
—De verdad, tiene que salir.
Y entonces empieza el juicio de Núremberg canino.
—¿No sois pet friendly?
—En terraza sí.
—O sea, discrimináis.
Discrimináis.
A un perro.
En una cafetería.
Mientras tanto, el perro empieza a olfatear una mesa donde hay una niña comiendo un donut.
La niña se asusta.
La madre le dice:
—Cariño, tranquila.
La dueña del perro salta:
—Pues que aprenda a relacionarse con animales.
Claro.
Una niña de 5 años tiene que superar sus miedos porque tu labrador tiene más derechos adquiridos que un ministro.
El perro tira de la correa.
Golpea una silla.
Casi se lleva una mesa.
El novio ríe.
—Es que está emocionado.
Emocionado.
Curiosa forma de llamar a pesar 34 kilos y moverse como una lavadora en centrifugado.
Al final salen.
Pero no sin antes soltar la frase final:
—Luego os quejáis de que la gente no consuma en negocios locales.
Media hora después, reseña en Google:
“Sitio horrible. No aman a los animales. Personal antipático. Tratan mejor a los niños que a los perros.”
Y ahí está el problema.
No es el perro.
El perro no tiene culpa.
El perro no ha pedido entrar en una cafetería llena, subirse a una silla ni convertirse en símbolo emocional de nadie.
El problema son adultos que han decidido que cualquier límite a su mascota es un ataque personal.
Gente que no tiene perro.
Tiene sustituto de pareja.
Sustituto de hijo.
Sustituto de vacío.
Y lo pasea por el mundo exigiendo que todos participemos en la fantasía.
Amas a tu perro.
Perfecto.
Cuídalo.
Sácalo.
Dale buena vida.
Pero no me obligues a desayunar con su pelo en mi plato, su hocico en mi bolso y tu discurso de víctima porque un camarero intenta cumplir unas normas básicas.
Resumen:
Tu perro puede ser tu familia.
Pero no es mi familia.
Y si para demostrarle amor necesitas imponerlo a todo el mundo, igual el problema no es que la cafetería sea poco “pet friendly”.
Igual el problema es que tú eres poco “people friendly”.