Mereces alguien que sepa comunicarse, que no desaparezca, que te cuente lo que hace, que se disculpe si tarda en responder, y no te deje adivinando nada.
ya no quiero volver a escuchar un “te merecés a alguien mejor”. Solo quiero escuchar un “quiero amarte y cuidarte como merecés, y voy a esforzarme en ser mejor para vos”.