Dar un abrazo a alguien de tu familia o incluso a alguien que no conozcas, es como pasar corriente de un carro a otro. Es pedir o recargar de energía a alguien, que mucho más allá del contacto sexual, el contacto físico alivia, electriza, restablece y te llena de fuera nuevamente
Porque de Madrid, no se me ocurre nada más qué te podría decir que no hayas oído ya sobre esta hermosa ciudad... y no hay que olvidar...
¡que yo soy de Madrid!