Trump en su punto de prensa no disimula: dice abiertamente que EE.UU. se queda con el petróleo, instala empresas propias, administra Venezuela y advierte al resto de los países que “tengan cuidado”.
Esto ya no es “salvar a Venezuela”. Va de Estados Unidos comportándose como un Estado tiránico, quedándose con países porque puede.
Cuando el relato humanitario se cae, queda solo el poder desnudo.
Y ojo con el significado: al final, lo que pasa con estas “soluciones” es simple: las reglas pasan a valer un carajo.
Y cuando las reglas valen un carajo, el mensaje es claro: narcos, asesinos, estafadores, hagan lo que quieran.
Después nos preguntamos por qué quedan cagadas, por qué hay caos y por qué nadie cree en el derecho.
El problema no es sacar al malo. El problema es qué validas cuando decides que las reglas ya no importan.