Nos llaman los Digimon gemelos, sí...
*Recibió la caricia con los ojos cerrados, y luego levantó la mirada, sonriendo un poco.*
Confío en que volveremos a encontrarnos siempre... pero, ¿sabes? Hay veces que te preguntas si pasará algo y os terminaréis separando.
Y, aun así, >
Hm... hm...
*Siguió comiendo, pero sin dejar de hablar cada vez que tenía una pausa.*
Porque... Terriermon y yo nacimos del mismo digihuevo. Sin él, me siento... me siento incomplete. Es como si te faltase un brazo, o una oreja.
*Levantó una de las suyas perezosamente.*
>
Pueees... no lo sé. Pero sé que estará bien.
*O lo... sentía, mejor dicho. Cogió los trocitos de uno en uno, metiéndose varios en la boca a la vez. Estaba rico.*
Aunque admito que no me gusta que estemos separados demasiado tiempo...
ruedas...
*Las señaló también.*
Son más fáciles de acceder.
*Pero volvió a mirar a las alas. Qué pena, le hacían ilusión, que parecía el mejor sitio con diferencia.*
*Lopmon le siguió, no sin antes dar las gracias a los de seguridad.*
Prometemos no causar problemas. Solo divertirnos un poco.
*Hizo una inclinación de cabeza con las manos juntas sobre su cintura, como una disculpa a la japonesa.
Ahora sí, con Terriermon se acercó al >
avión. Pensativo, lo rodeó con discreción. Se le ocurrían las ruedas, la cola, las turbinas (sin saber qué hacían, claro)...
Las alas le interesaban, así que las señaló.*
Desde ahí creo que sería ideal, pero tal vez la velocidad nos tire al suelo. Podemos probar en las >
mundo humano, siempre había una constante, y esta era que los Digimon atraían a más Digimon. Una anomalía era susceptible de provocar más anomalías...*
*Ahora que podía respirar, aprovechó para tomar una larga bocanada de aire. El interés de Bianca por su mundo le hizo ganar interés en ella, por su parte. Se encontró sonriendo.*
Te diré todo lo que quieras saber... a cambio, me tienes que enseñar cosas del mundo humano.
>
de los brazos de Bianca para caer al suelo. Realmente sabía que Terriermon no rechazaría alimento ni aunque estuviese a tope de fuerzas.
Lo que no mencionó fue que, respecto a las visitas inesperadas, le daba la razón a Kuri; de lo poco que sabía de Digimon terminando en el >
molestias. Va a ser una experiencia que vamos a disfrutar mucho. ¿A que sí, Terriermon?
*Pregunto, mirando a su hermano y cogiéndole de la zarpa.*
¡Vamos al avión! Os seguimos.
*Poco a poco, a medida que los hombres razonaban la situación y terminaban haciéndoles aquella oferta, una sonrisa se fue dibujando en el redondo rostro de Lopmon. Juntó sus zarpas y agachó la cabeza a modo de agradecimiento.*
Muchas gracias. Os prometemos que no causaremos >
"Escondéos por donde sea, y yo os daré la señal cuando el avión esté a punto de despegar. ¿Entendido?"
La sonrisa de Terriermon se ensanchó.
—¡Entendido! ¡Gracias, señor!
Sí que es suave... da gustito...
*Casi que le pediría más veces a Kuri que le frotase con la toalla en cuestión, aunque no necesitase secarse; un pequeño placer del mundo humano era aquello, entendía.
Coincidió con su hermano, demostrándolo con un breve asentimiento.*
>
@PUCHITSUISUTA@SORAIROMUSOKA —¡En realidad da igual, porque apuntan a ser las mascotas más tiernas que pueda haber!
De un momento a otro, los gemelos habían sido acogidos con tesón entre los brazos de Bianca. No concibió siquiera el que fuesen capaces de hablar.
Suena a que es una persona muy amable y que dará gusto conocerla.
*Sonreía, frotándose otro poquito el brazo antes de bajar de la encimera del baño para dirigirse a la cocina.
Pero Bianca apareció justo, como llamada por las menciones a ella, y fue abrazado por la misma.*
>