Cuando nos manifestábamos por Palestina, los fachas de mierda decían: "por las cosas de aquí no se manifiestan".
Hoy nos manifestamos por un problema de aquí. De una española muy española. De una de nuestras abuelas.
¿Dónde cojones están los fachas de mierda?
Se le da una importancia excesiva al informe PISA, que, ante todo, es un instrumento de medición del "conocimiento aplicado", es decir, del conocimiento rentable en la llamada "sociedad del conocimiento".
Este paradigma, oficializado en la OCDE y UE desde principios de siglo, tiene su origen en los modelos económicos de crecimiento endógeno de los noventa (Mankiw-Romer-Weil), que supuestamente lograban explicar las diferencias de riqueza entre países a partir de las distintas dotaciones de capital humano. Es decir, según estos modelos el "conocimiento acumulado" es crucial para el desarrollo a largo plazo de los países. Como ocurre con los modelos neoclásicos, subestiman la estructura productiva y la política industrial, que son las verdaderas palancas de crecimiento económico: de nada te sirven millones de licenciados si tu país se especializa en bares y terrazas.
Este paradigma de la "sociedad del conocimiento" ha moldeado la mayoría de reformas educativas desde hace treinta años, y no premia cualquier conocimiento sino aquel que tiene mercado. Eso también provoca una sobredimensión de las dimensiones meramente técnicas. Una de las críticas que lanzábamos hace veinte años era que esa orientación tendía a generar una enorme bolsa de analfabetos funcionales: licenciados (ahora graduados) con mil títulos y, a la vez, incapaces de entender los elementos básicos de la vida fuera de su dominio profesional.
No significa que los datos de cada informe no sean preocupantes, pero sí ayuda a contextualizar y relativizar. A mí, por ejemplo, me preocupa enormemente que la capacidad de comprensión lectora sea tan baja y, además, que esté en declive. Y sí, creo que la IA y, sobre todo, su mala aplicación, tiene mucho que ver con esta evolución reciente.
Pero, ¿nos hacemos los sorprendidos cuando llevamos décadas con un modelo educativo orientado a "resultados" que provoca que el interés exclusivo de los estudiantes sea un examen (PAU) que condiciona el resto de la vida y da acceso a —cada vez más caras— titulaciones hiperespecializadas? Seamos claros: la mayoría de las profesiones realmente existentes no exigen que el trabajador comprenda textos de más de 400 palabras; eso lo necesitan la sociedad y un país culto y virtuoso, no el capitalismo. Pero como país hemos legislado para atender los caprichos del mercado, y ahora nos llevamos la mano a la cabeza porque hemos tenido éxito.
¿Y si en realidad el informe PISA revela que las reformas educativas han sido precisamente un éxito a la hora de producir el tipo de trabajador que el mercado demanda?
Hace unas semanas unos militares llevaban camisetas de NN. Y ahora parece que otro es policía.
Mientras los movimientos de izquierda o comunistas son infiltrados por las fuerzas del orden con el objetivo de vigilar y reprimir, las organizaciones neonazis se nutren de ellos.