Unos meses después y con la cabeza más fría, me sigue pareciendo anormal que un equipo de fútbol te haga sentir que podés ganar hasta el último minuto. Por absurdo que suene, no es normal. Sin embargo, nos acostumbraron a eso.
Dybala mirando al cielo, el Cuti llorando y rezando, Lautaro haciendo la señal de la cruz ni bien Montiel toma carrera y Leo inmóvil hasta que se cae de rodillas... mamita, el mejor día de toda mi vida