Porque al final, eso es el amor: desear, por encima de todo, que la persona a la que amas sea feliz, contigo, sin ti, sola, con otro, cerca, lejos, como sea, pero que sea feliz.
Una vez que creces, te das cuenta que no quieres estar locamente enamorada. Quieres estar tranquilamente enamorada, entendida, segura. Tu compañero debería de darle paz a tu mente, no constantes pinchazos al corazón y ansiedad.