El problema del exceso de empatía es que, mientras nosotros podemos entender y ayudar en las luchas ajenas, los demás son incapaces de entender las nuestras.
Entonces te conviertes en la fogata donde nadie más coloca leña pero si se acercan a calentarse las manos.
marica qué ganas tengo de conocer gente nueva, gente que me enseñe a hacer cosas distintas, que me muestre otros lugares… gente que me de primeras veces
En las relaciones uno deja pasar muchas cosas así. por luchar, por construir, por soñar, porque todos merecemos una segunda oportunidad; pero después termina arrepintiéndose de haber perdonado esa primera vez, esa que te llena de inseguridad, esa que daña la confianza, esa que no tiene vuelta atrás…