No hay minuto, ni segundo cuando estoy usando Canva en donde no me quiera arrancar los huevos, tragármelos, cagarlos, volvermelos a tragar, vomitarlos, ponerlos en un cohete y mandarlos a la puta casa del creador de esa aberración asquerosa.
Como diseñador gráfico, debes preparate mentalmente para recibir los comentarios más estúpidos sobre tu trabajo que jamás vas a leer en tu puta vida, por parte de personas que no tienen ni puta idea de diseño gráfico.
Y lo peor de todo es que tienes que hacerles caso.