Mi parte favorita de una relación es cuando empiezan a contarse anécdotas de la infancia. De pronto ya sabes por qué se quebró el tobillo, de dónde salió la cicatriz en la ceja y los chistes familiares. Ese nivel de confianza es simplemente hermoso.
Emocionante.
Sería mucho pedir, pero es imposible no ilusionarse de nuevo. Esto es una locura.
Lo tenemos que ganar de nuevo.
VAMOS ARGENTINA POR DIOS!!!