Daria cualquier cosa por poder darte un último abrazo y por poder decirte una última vez lo mucho que te amo.
7 años exactos del día en que pasaste de ser mi compañero a ser mi ángel de la guarda.
Te adoro y extraño mucho.
Ni te pude entregar un dibujito, tampoco volvimos a ver "El Chavo del 8", ni volví a escuchar tu voz cantando "El Pirata Barba Negra".
A partir del 17 de agosto de 2019 una ausencia azotó fuertemente nuestra casa y familia, una ausencia que tenía y tiene tu forma.
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La vida pide mucho, yo solo quiero terminar mis estudios e irme a vivir en medio de un bosque patagónico, tener dos hijas, un hijo y muchos animalitos.