Después de casi una hora de texturas y desconcierto, el "monstruo" aparece por fin en todo su esplendor. No es un oso ni un tigre, como los protagonistas especulaban al principio, sino una criatura del pantano fecundada por un gigante de Attack on Titan. Lo que sigue es un milagro: tras una azotadísima persecución concebida en una noche orgiástica entre William Friedkin y George Miller, el cazador intercambia una mirada sostenida con su presa. Empatía. Todo cambia. Tiempo dentro del tiempo. Momento glorioso de Hope, de Na Hong-jin. Fumada divertida y entrañable.