Anticiparse no es un hábito pequeño, es un sistema que cambia cómo se vive y se trabaja.
Porque cada vez que algo se prepara antes, se reducen errores que nunca deberían ocurrir.
Se enviran desiciones impulsivas,
Se gana claridad cuando más importa.
Donde defiendan tu nombre.
Donde te den paz.
Donde te extrañen y te lo hagan saber.
Donde sientas incondicionalidad.
En donde la comunicación sea la base.
Donde te sientas en casa.
Donde seas una prioridad, no una opción.
Donde hayan hechos, no palabras.
Donde te sumen, no te resten.
Donde te elijan siempre, no cuando conviene.
Donde te hagan sentir especial.
Donde sonrían al verte llegar.
Donde celebren tus victorias como si fueran suyas.
Allí…..
La gente dice: Pero no te pegó tanto:
A lo que respondo en mi mente…
Pasé tantas noches llorando en silencio, tantas sintiendo que la habitación se hacía mini, tantos días queriendo gritar, tantos sintiendo que me iba a volver loca.
Hasta que al final, aquí estoy, lo que ven.
Cuando aprendes a sanar sin testigos, y respetas tu proceso, te vuelves más fuerte, más enfocado, más ordenado y disciplinado.
Cuando esto pasa ya no hay vuelta atrás, no serás el mismo.
Te pueden romper y aún así recoges los pedazos y sigues creando.
La fuerza está en ti.
Algunas personas llegan a tu vida para romperte en mil pedazos.
Para despertarte y enseñarte lo que ya no debes permitir,
Para enseñarte el dolor del apego y la paz al dejar ir.
El alejarte de la persona incorrecta es el acto de amor más puro que puedes hacer por ti.