Me preguntaron qué era peor; amar a quien no se puede tener o estar con quien no se puede amar. Y respondí, peor es marcharse de alguien a quien uno sabe que no va a dejar de querer.
Muchas veces no quiero que llegue el domingo, porque los domingos tienen esa forma silenciosa de recordarte todo lo que duele… lo que no fue, lo que perdiste, lo que aún pesa.