Ya no me digan que él perdió. Él no perdió nada. Perdí yo. Perdí el tiempo, las ganas, la calma; perdí yo al quererlo con todo lo que tenía, al entregarle partes de mí que no suelo darle a cualquiera, al quedarme incluso cuando algo dentro de mí ya sabía que debía irme.
Dicen que fue él quien perdió. Pero se ve tranquilo, duerme, come, se ríe. El mundo no parece haberle cobrado nada. ¿Entonces qué perdió? Si la que pasa las madrugadas sobrepensando, la que mira el plato hasta que la comida se enfría, la que inventa excusas para no salir soy yo.
Me dejaron temblando con ataques de ansiedad y llanto, preguntandome por qué? Por qué a mi, por qué si yo le daba todo... y lamentablemente después de eso no se vuelve a ser la misma persona jamas, rompen una parte de vos
No soy de las personas que se van a la primera. Suelo perdonar, comprender y dar oportunidades una y otra vez. Así que si algún día desaparezco de tu vida, no fue por impulso. Fue después de haber agotado todas las razones que tenía para quedarme.